Sí, los italianos comen pasta todos los días

Llevo casi diez años viviendo en España y hay dos preguntas que me siguen haciendo con la misma frecuencia y la misma expectación. La primera es si en Italia hay mafia y la segunda es si los italianos comen pasta todos los días. La segunda es más fácil y más agradable de contestar, aunque todavía no alcanzo a entender por qué suscita tanta curiosidad entre los que no han nacido en Italia.

Los italianos no concebimos dos días seguidos sin pasta. No lo elegimos, simplemente nos entra una especie de mono+morriña+hambre que sólo se puede solucionar con un plato de espaguetis, aunque sean con ajo, aceite y guindilla.

Vale, ya nos lo imaginábamos. ¿Dónde estaría la noticia? La noticia es un estudio recientemente realizado en Italia para Aidepi, Associazione delle Industrie del dolce e della pasta italiane, que ofrece datos concretos sobre los hábitos de consumo (de pasta, por supuesto) de los jóvenes de edad comprendida entre 15 y 35 años.

Según este estudio, que se titula “Giovani e pasta: ritorno al futuro” (Jóvenes y pasta: regreso al futuro) ocho de cada diez jóvenes en Italia come pasta todos los días, con una media nacional de 6,5 platos de pasta cada semana. Es decir, todos los días.

Para el 63% de los encuestados la pasta es un plato al que no se puede renunciar, por delante de la fruta y la verdura e incluso del pan. Y de ese estudio emerge también un importante dato emocional: para el 55% de los jóvenes una determinada receta de pasta es el plato que más les recuerda a su mamá. Comfort food en estado puro.

¿Y cuáles serían las variantes más amadas y populares de ese invento a base de harina y agua? En el primer puesto, cómo no, lasaña y pasta al horno (22%), en el segundo la carbonara (18%), en el tercero espaguetis con almejas (12%), en el cuarto pasta con tomate y albahaca (12%) y en el quinto tagliatelle con ragù (salsa con carne picada) (11%).

Me extraña un poco el escaso éxito del ajo, aceite y guindilla y de la salsa con tomate que han salvado la vida a muchas generaciones de jóvenes “comepasta” emancipados. Sobre todo en periodo de exámenes e incluso bien entrada la noche. Será que en los pisos de estudiantes las cosas han mejorado. O que cuando uno sueña, sueña con una lasaña.

Pero lo más importante es que ahora tengo datos objetivos y actualizados para la próxima vez que me pregunten por los italianos y su extraña costumbre de comer un plato de pasta todos los días o casi. Ya no es una opinión, son hechos. Hechos con salsa de tomate y albahaca.