¿Pasta pasada de cocción? Ningún problema

Lo haces todo bien. Pones el agua a hervir, esperas a que salgan las burbujitas, le echas sal y finalmente la pasta. A partir de ese momento debería ir todo sobre ruedas: la mayoría, por no decir la casi totalidad, de los paquetes de pasta en circulación llevan tatuado el tiempo óptimo de cocción. Y sin embargo, te pones a hacer cosas –diez minutos dan para muchas tareas– y va y se te pasa de cocción la pasta.

Tengo que decir que no me pasa a menudo, llevo muchos años entrenándome y la pasta me gusta al dente, así que son más las veces que me la como “cruda” que las que tengo el problema contrario. Pero reconozco que cuando sucede es un incidente desagradable, porque si tienes hambre y vas mal de tiempo no puedes tirar la pasta a la basura y ponerte a hacer otra.

Si os sentís identificados en el problema que acabo de describir, que sepáis que la solución llega no sólo de Italia, sino de uno de los cocineros italianos más creativos, reconocidos y mediáticos, Davide Scabin.

En su restaurante Combal.Zero ubicado en Rivoli, Turín, Scabin se ha decidido romper uno de los tabúes de la cocina italiana e internacional, el punto de cocción perfecto de la pasta, elaborando una serie de recetas que ofrecen una segunda oportunidad a esa masa blanquecina en la que se convierten tus espaguetis cuando te olvidas del reloj.

La recetas que se elaboran a partir del pongo (plastilina), así se llama el ingrediente base obtenido mediante la cocción exagerada de la pasta en agua y sal marina, no son exactamente de andar por casa, pero ofrecen cierto consuelo teórico a todos los cocinillas imperfectos que por lo menos una vez en la vida nos hemos enfrentado al drama de la pasta scotta.

Taco de pasta relleno de guacamole, papaya asada, una hoja de ensalada, gamba roja, guindilla y lima. Suflé de pongo con ragú a la boloñesa y fondue de parmesano. Bombolone (krapfen), siempre hecho con el pongo, relleno de una mezcla de escarola, ajo, guindilla y anchoa y aliñado con un blend de tres tomates. Bombolino (minikrapfen) relleno de crema pastelera hecha con azúcar moreno y caramelo de azúcar aromatizado a la manzana. Y finalmente el maccherone himself, unos macarrones servidos con una salsa de pasta hecha con pongo, agua, mantequilla, salvia, ajo, romero, sal y pimienta blanca. Es decir, pasta aliñada con pasta.

Aquí tenéis el vídeo completo de Davide Scabin para el medio Italia Squisita con todas las recetas paso a paso y los ingredientes. Equivocarse en los fogones nunca ha sido tan inspirador.