Viajes, comida, Instagram. ¿Qué más quieres?

La comida es probablemente la reina de Instagram. Será porque es una manera dulce y muy fotogénica de presumir de lo bien que te va la vida (siempre que te guste comer y a tus seguidores también, claro está). Si luego estás de viaje y luces en tu cuenta los platos –exóticos, extraños, icónicos– que vas probando, el efecto envidia de la buena se multiplica por dos.

A mí me ha pasado con una preciosa cuenta de Instagram que descubrí hace unos días y que junta gastronomía y viajes de una manera inmediata, sencilla y sin embargo fascinante. La cuenta se llama, cómo no, Food&Travel y su afortunada dueña y señora es GirlEatWorld, es decir Melissa, una chica indonesia que vive y trabaja en Singapur.

Japón, Italia, Jordania, Australia, China, Turquía, Inglaterra. La lista de los países que se asoman en esta cuenta es de vértigo, pero lo más bonito de todo es que cada paisaje se esconde y se desvela detrás de sus bocados más tradicionales siempre sujetados por la mano izquierda de la protagonista. Todo es igual y todo cambia.

Melissa abrió esta cuenta de Instagram hace dos años, pero el germen de este proyecto hay que buscarlo en el verano de 2013, cuando hizo su primer viaje con mochila al hombro. “No me apetecía pedir a gente que no conocía que me hiciera una foto y tampoco soy muy de selfies” explica Melissa. “Sin embargo siempre estaba comiendo algo, así que empecé a fotografiar la comida en cualquier sitio digno de ser recordado en el que me encontrase”. Así se simple.

Bollos con forma de panda rellenos de judías rojas, helado de flor de cerezo, una mandarina, una galleta de jengibre, un trdelník en Praga. El desfile de los sabores de cada viaje es tan impresionante como el viaje mismo. “Me encanta toda la comida que fotografié en Japón, es tan fotogénica y Japón en general ofrece paisajes increíbles para fotografiar” cuenta Melissa.

Sin embargo, el plato más raro al que se ha enfrentado hasta ahora, dice, no aparece en GirlEatWorld y quizá no es de extrañar. Estamos hablando del sannakji, un sashimi coreano de pulpo fresco, “tan fresco que cuando cortan el pulpo para echarlo al plato todavía se mueve (aunque no está vivo ya)”. Y es que la comida es algo tan vivo que a veces la foto que subes a Instagram podría salirte movida. Echad un ojo a esta cuenta. Merece mucho la pena.

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Imagenes: cortesía de GirlEatWorld