La tarta de la que todo el mundo habla

No tiene el aspecto de una tarta (suponiendo que en la era del cake design todavía sepamos qué aspecto tiene que tener una tarta). Tampoco tiene las calorías de una tarta, la textura de una tarta y tanto para prepararla como para comerla no se puede tardar más que unos minutos.

Se llama Raindrop Cake, literalmente tarta gota de lluvia, y es la tendencia dulce del momento. El invento está inspirado en el postre japonés Mizu Shingen Mochi pero llega, cómo no, desde Nueva York. El autor de esta hermosa tarta hecha con agua, azúcar y una pizca de agar-agar (gelatina natural procedente de las algas) es el chef neoyorkino de origen japonés Darren Wong.

El epicentro de este último terremoto gastronómico es también bastante obvio, ya que se trata de Smorgasburg, el food market que brota los fines de semana en Brooklyn de abril a noviembre, que reúne a un centenar de vendedores locales y regionales y atrae a una media de 10.000 visitantes al día, muchos de ellos turistas.

Si no estamos entre esos afortunados y no tenemos previsto ningún viaje a Nueva York en los próximos meses, no nos queda otra que intentar reproducir la Raindrop Cake en casa.

¿Cómo se hace? He estado buceando un poco en la web y la cosa parece bastante sencilla: hay que mezclar en una olla 15 gr. de agar-agar (ingrediente imprescindible para que esta tarta aguante la forma) y 12 gr. de azúcar blanco. Luego hay que añadir 500 cl de agua mineral y hervir hasta que el agar-agar se disuelva bien. Finalmente hay que buscar un molde redondo, echarle la mezcla y dejar enfriar la tarta en la nevera.

El toque final es un jarabe de azúcar moreno y harina de brotes de soja tostados, como explica el propio Darren Wong en este vídeo, o, como sugieren otras versiones, miel y nueces. Lo importante es no dejar pasar mucho tiempo: esta tarta se derrite en cuestión de minutos dejando en el plato un charquito dulce con el que no se sabe muy bien qué hacer.

No sé vosotros pero yo pienso probarla, sobre todo ahora que la vida me obliga a hacer un poco de régimen. No será una tarta de manzana con mantequilla derretida, de queso con mucho azúcar y mermelada de frutos del bosque, ni mucho menos una tarta-bomba de chocolate, pero es nueva, famosa y baja en calorías. ¿Hacen falta más motivos para dejarse seducir?