Restaurantes sin niños, restaurantes sin ropa

Italianos, japoneses, etíopes. Vegetarianos, veganos, macrobióticos. Comida rápida, comida slow, a la luz de una vela, en un concurrido mercado de barrio. ¡Vaya si no tenemos opciones a la hora de comer fuera!

La elección de un restaurante responde a preguntas cada vez diferentes –de cuánto tiempo disponemos, qué distancia estamos dispuestos a recorrer, qué queremos celebrar y quizá sólo por último qué queremos comer– lo cual deja una cosa bien evidente: comer fuera, como comer en general, no va de llenar el estómago. Es una elección cultural.

Hay dos noticias recientes que, según mi opinión, dan prueba de ello. La primera se refiere al restaurante japonés Fuente La Lloba en Asturias que se declara abiertamente "niñófobo" en su página Web. "Debido a las características del local y para poder mantener un ambiente tranquilo, rogamos que tanto los bebés como los niños menores de seis años NO (cuidado con las mayúsculas) sean incluidos en sus reservas. Gracias".

El debate en torno a la oportunidad de permitir la entrada, como si de mascotas se tratara, a los niños en determinados restaurantes se viene arrastrando desde hace tiempo. Tiene sus altibajos, pero sigue siendo un tema actual, porque, está claro, sigue habiendo niños por ahí y padres a los que les gustaría disfrutar de su compañía sin que los camareros les miren mal nada más verles entrar con sus dos carritos, sus dos bolsas para el cambio del bebé y, horror de los horrores, nada más ver a la mamá dar el pecho a uno de ellos.

Si hago un esfuerzo, creo poder recordar que cuando no tenía hijos me molesté en más de una ocasión al ver una pandilla de niños salvajes corretear por un local al que, supuestamente, había acudido para comer tranquila. Ahora las cosas han cambiado, claro, pero en esto de “niños y restaurantes, ¿sí, no?” si tengo que decantarme por una de las dos opciones, sigo contestando “depende”.

Depende de lo educados que sean los padres y del tipo de local. Aun así, España es el segundo país más ruidoso del mundo, ¿en serio los niños son capaces de amenazar una velada hasta el punto de que sea oportuno prohibirles la entrada? Y ya que estamos hablando de ello, ¿en serio esto nos importa más que lo que vayamos a comer?

La segunda noticia es más reciente todavía y se refiere a la apertura a mediados de junio del, parece ser, primer restaurante nudista del mundo. La idea, cómo no, se les ocurrió a los londinenses y ya ha alcanzado una exitosa lista de espera de más de 28.000 personas.

El restaurante, The Bunyadi se llama, está inspirado en un concepto de naturaleza en estado puro, libre de tecnología y demás inhibidores como la ropa, y funcionaría por exclusivos turnos de 42 comensales. Desnudarse es una opción, por supuesto. Túnicas de cortesía, velas y biombos de caña de bambú servirían para preservar la intimidad y el pudor de cada mesa.

Que ¿qué se come allí? Por lo que leo en la nota de prensa, se puede elegir entre un menú vegano y uno no-vegano. La cocción es a leña, los platos de barro hechos a mano y la cubertería comestible. Pero seguro que para algunos de esos 28.000 aspirantes que este verano, durante tres meses, tendrán la suerte de dejarse caer en las sillas de madera de The Bunyadi, la comida es lo de menos.

 

Imagen: una pista sobre cómo será el primer restaurante nudista del mundo The Bunyadi