Cosas que te encuentras en el Salón de Gourmets

Este año el Salón de Gourmets cumple 30 años. La feria gastronómica más longeva de España, que ocupa hasta mañana los pabellones 4,6 y 8 del complejo madrileño de Ifema, es, como casi todos los años, una galería rocambolesca de nuevos sabores, negocios, tendencias y hasta diría yo extravagancias.

Aceite de sangre azul. Por ejemplo. ¿Quién me iba a decir a mí que un día me encontraría al hijo de la fallecida Duquesa de Alba y rey de la prensa del corazón Cayetano Martínez de Irujo cocinando en un escenario al lado de un grande de la gastronomía española como Juan Mari Arzak? No estacioné mucho tiempo delante de este espectáculo, había muchísima gente, pero sí lo suficiente como para escuchar en la misma frase “nouvelle cuisine” y “yo soy más de campo”. De todas formas, objetivo centrado: aquí estamos hablando del aceite de oliva virgen extra de la Casa de Alba, una de las novedades de esta edición del Salón de Gourmets.

Food trucks. Una edición que huele especialmente a carne asada. No estoy segura de dónde procedían estos efluvios, pero me temo que la culpa la tienen los food trucks.
Unos cuantos camiones, furgonetas y caravanas de aspecto vintage están aparcados en el Taller de los Sentidos Gourmets, la parte del Salón abierta al público general (especialmente a los niños). Una calle con techo de hormigón en la que las propuestas más castizas se mezclan con los sabores callejeros de Asia.

El futuro de la gastronomía. Cerca del “aparcamiento” de los food trucks, este año te encuentras con las mesas redondas de chaqueta y corbata en las que se destripa durante un par de horas el origen, el presente y el futuro de aspectos concretos del negocio gastronómico, como el universo vinícola, la comunicación o el producto gourmet. La fórmula es un poco estática y tradicional, pero merece la pena acercarse y escuchar lo que se cuenta.

Mermeladas. Como buena memerlada-adicta que soy, ayer fui en busca de los puestos de mermeladas y me encontré con algunas propuestas muy interesantes, como las mermeladas de la empresa italo-española Lorusso y Saez. Se trata de mermeladas extra artesanales que contienen nada menos que el 80% de fruta y que lucen nombres tan bonitos como Locura di fragole (mermelada de fresas), Mystic Cotó (de molocotón) y Mirtillo Extravaganza (de arándanos). También producen mermelada de fresas, arándanos y melocotón en perlas, aunque el premio a la mermelada más especial se lo lleva la de patatas violetas con nuez moscada de La Cartuja de Val de Cristo en Castellón y el del diseño las mermeladas en tubo de la empresa portuguesa Meia-Duzia.

Chips de todo. Estamos acostumbrados a las chips de patatas. Los más apañados hacemos en casa las de manzana. Pero dudo mucho de que a estos chefs de andar por casa se nos ocurra en algún momento lidiar con la piña, la fresa, el mango y el brócoli. Las chips de todo Greenday de Savianatura quieren ser un snack saludable (sin conservantes, sin colorantes, sin azúcares añadidos y bajo en grasas) para toda la familia y en cualquier momento del día. Una de las ideas empresariales que más me gustaron.