¿Si es rectangular sigue siendo un cruasán?

Si tuviéramos que explicarle por primera vez a alguien qué es un cruasán diríamos que es un bollo con forma de media luna. Si quisiéramos profundizar un poco más, probablemente añadiríamos que se trata de un bollo de masa hojaldre con forma de media luna.

Supongo que el cruasán es uno de esos casos culinarios en los que la forma es tan importante que es fácil y hasta lícito que esa forma se identifique con la sustancia. Es más, este bollo debe su nombre a su forma: cuenta la leyenda que el croissant se creó en Viena para celebrar el fin del asedio de la ciudad por parte del ejército otomano en 1683 –de ahí su forma de media luna, símbolo del Imperio Otomano– y que luego franceses lo convirtieron en un éxito planetario.

No sabemos si esto es verdad o no, pero resulta bastante evidente que si le queremos llamar cruasán tiene que tener forma de media luna. A menos que no seas inglés y quieras adaptarlo a tus exigencias como de costumbre.

Es noticia reciente que la cadena de supermercados británica Tesco ha decidido cambiar la forma de sus cruasanes, para ser más precisos ha decidido quitarles los cuernos, “enderezarlos”, pasando así de su característica forma de media luna.

La razón, al parecer, sería una llamativa bajada en la venta de los cruasanes tradicionales, debida al “factor untabilitad”. Según el 75% de los clientes de Tesco entrevistados, los cruasanes tradicionales plantean un problema a la hora de untar con mantequilla y mermelada los cuernos de dicho cruasán. En otras palabras, no se conseguiría untarlos con un solo gesto, hacen falta por los menos tres, lo cual eleva el riesgo de dedos y mesas pringosas.

Tengo que admitir que no les falta razón: todas las veces que como un cruasán, tengo que untar los cuernos aparte. Por otro lado, también tengo que admitir que a mí no me molesta en absoluto.

Sin embargo, para los clientes de Tesco esto es un problema y este problema repercute negativamente sobre sus ventas, así que en breve la cadena sacará del horno unos cruasanes con una forma más bien rectangular.

Para los puristas esto sería un motivo suficiente para quitarles la estrellita y exigir que no se les siga llamando cruasán. En parte tienen razón, pero ¿estamos seguros de que la forma es más importante que los ingredientes por ejemplo? ¿Cuántas veces le llamamos cruasán a un simple bollo que no tiene absolutamente nada de las miles de capas de la auténtica masa hojaldre? ¿Cuántas veces nuestros supuestos cruasanes ni siquiera crujen al morderlos?

No sé qué tal estarán los cruasanes de Tesco, pero sé de sobra lo difícil que es dar con un verdadero cruasán incluso en ciudades tan grandes como Madrid. Si todas las veces que nos conformamos le llamamos cruasán a un bollo sin pretensiones, creo que podremos seguir llamándole cruasán a una media luna rectangular. Y más si se untan mejor.