12 platos, 12 historias

Comemos unas cuatro, cinco veces al día. Con la excepción del fin de semana, comemos con los minutos contados, en ambientes ruidosos, sin parar quietos, charlando con personas cuya compañía no siempre hemos elegido.

Todas esas condiciones adversas nos impiden hacer un ejercicio de lo más saludable: escuchar la comida.
Me doy cuenta de que puede parecer una locura, pero, tranquilos, no se trata de que os pongáis a conversar con unas hojas de lechuga en el comedor de la oficina, ni mucho menos. Se trata más bien de entender o imaginar que lo que tenemos delante es el punto final de un camino muy largo hecho de productores, transportistas, mercados, pequeñas tiendas y cocineros (tanto los profesionales como los de andar por casa).

La comida cuenta tantas historias como cualquier libro, cuadro o película. Todo está en ser capaces de leer esas historias y estar dispuestos a ello.

Hace unos días un amigo me señaló un maravilloso proyecto en la web que hace justamente eso: dejar que la comida cuente una historia. El proyecto se llama 12Dishes y pretende ser una vuelta al mundo virtual a través de doce platos y no precisamente de los más conocidos.

Aligot francesa, ensalada lawar balinesa, coulant tropical con cacao de Perú, mejillas de cerdo con polenta desde Holanda. Una ficha para cada plato y para cada plato una receta, un breve comentario sobre su aporte nutricional pero sobre todo la historia, asombrosa casi siempre, de los pequeños productores que hacen posible ese plato.

Detrás de este proyecto están Imogen Wells, activista culinaria y experta en contar historias, y la agencia digital creativa Elespacio. El pretexto para empezar a colaborar fue la Navidad, la idea de crear un regalo útil que toda la comunidad virtual pudiera disfrutar. Y tengo que decir que, pasada la Navidad, este microsite sigue siendo un regalo para cualquiera que se aventure en él durante unos minutos.

Cada productor ha creado su propia receta permitiendo a la gente de todo el mundo añadir algo internacional a sus celebraciones navideñas” explica Imogen Wells.

“La intención era que al servir algo diferente, los comensales empezarían a celebrar a los agricultores y a reconocer los diferentes problemas a los que se enfrentan. Durante las vacaciones de Navidad, lo celebramos todo consumiendo un montón de comida, pero a menudo pasamos por alto de dónde viene esa comida y las personas que trabajan duro cada día para producirla”.

Os invito a leer la historia de Mónica Herrera, puertorriqueña afincada en Normandía, de sus 80 vacas y de su queso Tome de Bray. O la del “guardián de las abejas” Brian John Bowring allá por Seymour, Victoria, Australia. O la del dúo suizo Eric Garnier y Christoph Inauen y de su marca de chocolate Choba Choba.

Todas y cada una de esas doce historias son historias de superación, son ingeniosas, creativas en el sentido quizá menos común de la palabra y sin embargo muy inspiradoras.

La comida es un cuento y es una manera de contar el mundo. El gran mérito de un proyecto como 12Dishes es que deja claro este concepto en pocos minutos y con un simple click. Ya no tenemos excusas para no escuchar la comida, incluso si es jueves, hay mucho ruido y poco tiempo para comer.

 

Imagen: Meghli y pétalos de rosa con agua de rosa, una especialidad libanesa, Lumenstudio, 12Dishes