¿Qué cenar en San Valentín?

El 14 de febrero de cada año me pregunto lo mismo: ¿hace falta un día para celebrar el amor? Los que presumen de una relación feliz contestarán que no, que para ellos todos los días son San Valentín. Yo por otro lado creo que sí. Y no porque necesite un día en el calendario para acordarme de lo mucho que quiero a los míos, sino porque sé que cada celebración conlleva siempre una buena dosis de comida.

Quien más y quien menos, estamos ahora mismo con las manos en la masa preparando algo especial para la cena. Pero ¿existen alimentos más sanvalentineros que otros?

Si empezamos por el postre, primero diría que el chocolate. Yo llevo tres años acudiendo feliz a mi pastelería favorita de Madrid para llevarme una tarta a base de chocolate y avellana. Medirá unos doce centímetros de diámetro y da para compartir con todos mis amores. El chocolate es sin duda el alimento estrella de San Valentín, ya sabéis, por aquello de que de que en el cuerpo nos provoca el mismo efecto que el amor y la pasión.

Hablando de fruta. Por su forma y su color sugerente, las fresas son otro alimento imprescindible en un día como hoy. El único, pequeño, problema es que estando en febrero, olvidémonos del sabor que puede llegar a tener una fresa de temporada. Aun así no hay nada que la confusión inducida por el enamoramiento, una copa de vino y un buena cucharada de nata no puedan paliar.

Para los más tradicionales, en una cena romántica de San Valentín no podrían faltar los alimentos que van por la vida de afrodisíacos, como las ostras, la trufa, los espárragos, el chile y el propio chocolate.

No dudo de que todos estos alimentos sean útiles a la hora de propiciar la pasión, pero alguna vez leí que todo lo que se come con las manos también sería afrodisíaco y creo que no hace falta explicar el porqué. Así que para los menos tradicionales y para los que el bolsillo no les da para tantas ostras y tanta trufa, una pizza, una hamburguesa o cualquier invento maravilloso que se pueda y se deba comer con las manos pueden ser alternativas muy dignas.

¿Que os parece demasiado trivial? El observatorio de tendencias de una empresa del sector alimentario italiano ha preguntado recientemente a 130 expertos entre nutricionistas, chefs estrellados y sexólogos por el menú perfecto de San Valentín. Al parecer según siete de cada diez expertos ganarían las hortalizas, la fruta y el pescado incluidos en la dieta mediterránea. Nada de ostras y champán entonces, sino alcachofas, pepinos, aceitunas, espárragos y pimientos. ¿Mucho más asequible no?

A los que a estas alturas piensen que el espectro de los alimentos perfectos para San Valentín se ha hecho demasiado amplio y que entonces todo vale para pasar una buena velada, les contestaré que sí, que tienen razón. Que la cuestión no es lo que comemos sino con quién lo comemos. En Afrodita, esa bonita obra de Isabel Allende que ondula entre amor, sexo y comida, la escritora chilena habla del arroz con leche como uno de los platos más sensuales del mundo, por lo menos para ella.

Y es que en el amor como en la comida, cuantas menos reglas mejor. Que cada uno haga y coma esta noche lo que más le guste. ¡Feliz San Valentín!