Cosas (comestibles) que vienen y van

El verano es un buen momento para hacer balances. Llevas un año asomada a ventanas reales y virtuales, has salido, has visto pasar muchas cosas, has comido muchas otras y ahora –delante de un zumo de coco, en la playa, a punto de hacerte tu selfie con o sin palo– no puedes parar de pensar con qué llenarás el tiempo y el estómago cuando vuelvas de vacaciones.

Allá vamos.

No sé si es una buena noticia o no, pero tengo motivos para pensar que después del cronut, el wonut y el cupcaron, el próximo “pastel de pasteles” made en USA ya nos está esperando detrás de la esquina. No llego a imaginar a cuáles dulces tradicionales les tocará evolucionar esta vez, pero estaremos como siempre felices de dejarnos seducir por una doble ración de azúcar y documentar el proceso.

La mantequilla fresca, la grasita del jamón, el elixir que desprende una buena patata frita. Sospechábamos que el sabor de la grasa pertenecía a otra categoría gustativa (yo diría que también emocional), pero ahora lo confirma la ciencia. El oleogustus, así han llamado al sabor propio de la grasa, acaba de sumarse a las cinco sensaciones gustativas que ya conocemos –dulce, amargo, ácido, salado y umami– y nosotros sólo podemos decir que experimentaremos con él a la vuelta de vacaciones.

Noticias de gastronomía, programas de cocina, reality centrados en los fogones. Incluso los que amamos la gastronomía estamos un poco aturdidos delante de tamaña explosión mediática. Sin embargo, hay programas que merecen mucho la pena, como el Chef del mar y Cocina2.

La próxima temporada televisiva nos trae un nuevo programa protagonizado por los hermanos Torres que esta vez se meten en la cocina para improvisar con productos de temporada y recetas originales. Espero que este formato les saque partido a estos dos fenómenos. Lo de Cocina2 a la 1 de la noche no tenía nombre.

También debería estrenarse Cocinero busca esposa, un reality que mezcla cocina, competición y amor. Aunque dudo de que la cocina pinte mucho en este programa. De todas formas, habrá que verlo para poder juzgar.

La explosión televisiva de la gastronomía es sólo superada por la cinematográfica. La próxima película ambientada entre fogones se titula Burnt, está protagonizada por Bradley Cooper y se estrenará en Estados Unidos el próximo octubre. Sí va de un chef con estrella, sí de esfuerzo, talento, ambición y de los nerviosos ritmos de la altas cocinas. Es probable que todo esto esté un poco visto, pero la veremos. Y por muy frívolo que os parezca (y con razón) el comentario, no consigo imaginar nada mejor que Cooper en versión chef.

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Pero, para hacer hueco a la novedad, habrá que dejar ir algo, que no nos cabe todo en el estómago. Creo que este verano se lleva dos tendencias. La primera, y no es la primera vez que lo digo, es el street food y los food trucks. Obviamente espero que ni el uno ni el otro desaparezcan (¡qué tontería, si la comida callejera siempre ha existido y siempre existirá!) pero estoy casi segura de que los medios ya hemos dicho todo lo que podíamos decir sobre este tema. Así que a otra cosa.

La segunda es el vermut. Aun sintiéndolo mucho, creo que el vermut es el nuevo gin tonic y del gin tonic seguirá el mismo camino. De bebida de toda la vida a bebida de moda a bebida de toda la vida otra vez. Pero, tranquilos, todo esto en mis “previsiones”, pasará después del verano. Tenemos todavía unas semanas para disfrutar del verano, del vermut y de la comida callejera que más nos apetezca. ¡Hasta septiembre!