Fáciles y rápidos: llegan los ‘mug cakes’

Nunca he cocinado en un microondas, ni siquiera para hervir la leche. Como mucho lo he utilizado para recalentar las sobras. Soy más de horno, cazuela y cuchara de madera, qué le vamos a hacer. Este simple dato personal explica por qué cuándo empecé a oír hablar de mug cakes no presté mucha atención.

¿Pasteles que se asoman como cactus de una taza de té y cuecen en algo más de un minuto en un microondas? Parecían impecables desde el punto de vista estético, como casi todas las modas dulces que proceden de Estados Unidos, pero daba por hecho que el sabor y la textura dejarían mucho que desear.

Variaciones dulces y saladas

Luego llegó a mis manos un recetario que lleva unos días en las librerías y recopila 40 recetas de mug cakes, tanto dulces como salados, de la mano de Victoria Ballesta, pastelera por vocación y creadora de la cadena de tiendas de repostería Victoria’s Cake.

En vez de reseñar este libro sin más, decidí poner a prueba mi escepticismo. Eché un ojo a las recetas y elegí la del mug cake de chocolate por dos razones: tenía todos los ingredientes en casa –un huevo, harina, azúcar, mantequilla, levadura, cacao puro, nata, extracto de vainilla- y tenía 10 minutos libres. ¿Por qué no?

Eso sí, tuve que bajar el microondas del altillo, que ya lo dije que no consigo hacerle un hueco ni físico ni conceptual en mi cocina. También tuve que leerme la instrucciones y entre una cosa y otra perdí cinco minutos. Luego tuve que medir los ingredientes, unos tres minutos más.

Pastelería democrática

Finalmente me puse manos a la obra: doy fe de que entre que mezclé todos los ingredientes y saqué la taza del microondas pasaron como mucho 10 minutos. El resultado, lo tenéis en mi Instagram: bueno (me salió bien esponjoso a la primera), bonito, cubierto de azúcar glas.

Obviamente no siempre es tan rápida, la cosa cambia de receta a receta: hay algunas que incluyen ingredientes elaborados (pollo cocido previamente, puré de calabaza), cremas y decoraciones varias, pero la preparación y la cocción son muy veloces y simples.

Sólo hay que leer con atención la introducción y el apartado final dedicado a los eventuales problemas que puedan surgir en la cocción y listo. Por eso la autora habla de una “democracia de la pastelería” y puede que sea verdad.

Para hacer un mug cake, no hace falta ni una báscula, todo se hace con el dichoso microondas, con cucharas, cucharitas, tenedores y la propia taza puede convertirse en un bol. Más fácil imposible. Bueno sí, también hay sobres ya preparados en el supermercado, pero para lo que se tarda, merece la pena intentar hacerlos en casa.

Ahora el problema va a ser cómo parar de experimentar. En el libro en cuestión hay unas cuantas ideas que ya he puesto en mi wish list culinaria de los fines de semana: mug cake de zanahoria con crema de queso, de brownie con nueces, de coco, de cuatro quesos, de escalivada, de atún y gambas.

Hasta hay uno para San Valentín que a estas alturas del mes de Febrero nos viene como anillo al dedo –lleva extracto de rosa y crema de queso– y uno de arcoiris en el apartado de mug cakes infantiles. Perfecto para una fiesta de Carnaval.

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Imágenes: 1_Mug cake para San Valentín; 2_Mug cake de zanahoria con crema de queso; 3_Mug cake arcoiris; 4_Mug cake de quiche Lorraine. Los ‘Mug cakes’ de Victoria’s Cakes. Libros Cúpula