'Street food' y gastronomía viral


En mi último post escribía que la gastronomía es la periferia de una experiencia cuyo centro es la introducción mecánica de alimentos en el cuerpo. O algo así. Dicho de otra forma: la comida es un buen pretexto para contar historias.

Será por eso que el cine, sobre todo recientemente, se ha lanzado a la comida cual poeta en busca de inspiración. Cocineros, restaurantes, críticos gastronómicos, blogueros, familias. Las películas centradas en los "efectos colaterales" de una buena comida llegan a los cines de par en par y nosotros, como apasionados de la gastronomía que somos, no podemos sino estar muy agradecidos a quienes decidieron por primera vez apostar por la comida en la gran pantalla, por las palomitas con mantequilla y por esa sensación entre hambre y felicidad que nos persigue cuando salimos de la sala tras haber visto una película de gastro-superhéroes.

Street food y trending topics

Justo hoy se estrena en España una de esas salpimentadas epopeyas gastronómicas que si te gusta salir del cine entre feliz y hambriento y todavía no estás de vacaciones merece la pena ver.

La peli se titula #Chef – el hashtag es importante y ahora os explico el porqué – y está protagonizada, entre otros, por el esplendoroso Jon Favreau, que interpreta el chef Carl Casper (y que también dirige y produce la película), Scarlett Johansson, Sofía Vergara y Dustin Hoffman.

La cosa va de un cocinero con un pasado reluciente que tras un enfrentamiento con el obtuso dueño del local en el que trabaja decide pirarse y montar un food truck, una de esas camionetas que recorren las ciudades proporcionando delicias callejeras. Un sous-chef cubano y un hijo de diez años con el que casi no tiene relación son quienes le ayudan en la tarea.

El objetivo de esta aventura, por supuesto, no es el dinero, sino, nada mas y nada menos, que la felicidad.

Una historia de superación en toda regla que entre mucha y buena música, fogones encendidos, planchas calientes, quemaduras y tatuajes se mete muy bien en dos de las tendencias fuertes del panorama gastronómico actual: la “dignificación” de la comida callejera y la gastronomía viral, es decir todo ese desmadre hecho de tweets, hasthtags (de ahí el título hashtag-Chef), trending topics, blogs, Vine y demás inventos útiles para compartir experiencias gastronómicas.

Inspiración

En fin, que la peli me ha gustado: está estupendamente montada, es entretenida, es gustosa y los diálogos tienen un buen ritmo. En otras palabras, he vuelto a casa feliz y hambrienta.

Sin embargo hay tres cosas que no me han gustado: un final feliz que se huele como un pastel en el horno desde el primer momento y que llega puntual después de unos cuantos sándwiches cubanos y unas medianoches de carne asada; un retrato quizá poco respetuoso de los inmigrantes cubanos en Estados Unidos – sin papeles y/o ganas de trabajar; y la tradicional mala prensa de la prensa gastronómica, en este caso un gastrobloguero egocéntrico que se burla de los platos que prueba en los restaurantes desde su exitosa cabecera sin tener en la más mínima consideración el esfuerzo y el trabajo que hay detrás de ellos. Que no es verdad, que no somos tan malos y aunque a veces no lo parezca, lo que hay detrás y alrededor de cada plato es lo único que nos inspira.