Esta noche no cocino

La comida a domicilio no debería gustarme. Llamamos a un tele-algo cuando no nos apetece cocinar y en mi mundo ideal de aficionada a la comida, cocinar es una de las cosas más maravillosas con las que rellenar el tiempo. Pero estoy hablando de mi mundo IDEAL.

En mi mundo REAL, hay noches en las que, igual si consiguiese cocinar, luego no tendría suficientes fuerzas como para recoger y fregar los platos. En esas noches, la comida a domicilio es una buena opción.

La democracia de la tele-comida

Just Eat es la web de pedidos de comida a domicilio por excelencia. Nació en 2001, opera en 13 países de tres continentes diferentes y desde el pasado mes de marzo la empresa madre cotiza en la Bolsa de Londres. En otras palabras, es una empresa de éxito.

Una de las claves de este éxito, creo, es el haber reunido en una única plataforma online diferentes opciones gastronómicas - pizza, kebab, rollito primavera, hamburguesas – y haberlas puestas al alcance de un click.

La segunda clave es que la comida a domicilio es muy democrática: recurres a ella tanto si estás solo como si estás en compañía (algo que no se puede decir de muchos acontecimientos gastronómicos) y siempre arrastra cierto aire de libertad, que de vez en cuando apetece hasta si eres un adicto a los fogones. La comida a domicilio es un estado de ánimo, por eso todos cedemos a sus encantos y por eso los usuarios de una web como Just Eat se cuentan por miles.

Nos gusta la pizza

La semana pasada di con el Barómetro 2014 de Just Eat, un informe que se publica desde hace tres años y pretende analizar cómo evolucionan nuestros hábitos a la hora de pedir comida a domicilio.

Al parecer, la comida más solicitada es la italiana (70% pizza, 30% otros platos), seguida por la china y la turca. Solemos pedir más por la noche que por el día, gastamos unos 20 euros de media por pedido y el fin de semana es sin lugar a dudas nuestro momento favorito para cerrar la cocina a cal y canto.

Los más “enganchados” a la comida a domicilio son los trabajadores de edad comprendida entre 25 y 35 años y, para mi gran sorpresa, las familias y las parejas recurren a la comida a domicilio mucho más que los que viven solos o con amigos.

“Cada vez tenemos vidas con una actividad más frenética tanto en el trabajo como personal y el poco tiempo que tenemos preferimos dedicarlo a otra cosa que no sea cocinar a diario. Esto pasa sobre todo en las grandes ciudades” explica Daniel Tallón, director de marketing de Just Eat España. También destaca algunas tendencias interesantes como el aumento del número de pedidos realizados a través de los smartphones que casi ha alcanzado el de los pedidos hechos a través del ordenador y el auge de la comida estadounidense que, al parecer, va ganándole terreno a la pizza.

El factor fútbol

El informe de 2014 ha medido por primera vez la incidencia de los grandes eventos deportivos sobre el volumen de pedidos a domicilio. Ya lo decíamos hace algunas semanas que el fútbol y la gastronomía van de la mano, pero los datos me parecen realmente impresionantes.

“En los cuatro años que llevamos en el sector hemos ido notando que los eventos deportivos son un punto importante a tener en cuenta desde el punto de vista de la comida a domicilio” afirma Tallón. Coincidiendo con un partido de fútbol importante “hay picos que muchas veces superan el 100% de los pedidos que normalmente tendrías en ese mismo día una semana antes”.

No hay mejor excusa para despedirse un rato de los hornillos que un buen partido de fútbol.

Imagen: Cortesía de Just Eat