61 maneras de pecar con el yogur helado

En mi historia personal de los postres existe un antes y un después del frozen yogurt. Y no sólo porque antes el yogur no era un postre, sino también porque después el postre se ha convertido en un placer a medida.

Almendras en láminas, frambuesas, chocolate, caramelo. Cuando pides un yogur helado no te quedas con lo que hay o con lo que te dan, sino que inventas tú tu propio postre improvisando cual pintor en un lienzo en blanco.

Yogur+todo

El frozen yogurt es una de mis pasiones, de esas pasiones sencillas que, sencillamente, me hacen feliz. Otra pasión son los libros de cocina estremecedores por su utilidad y su belleza. Por esos dos motivos, hoy estoy de enhorabuena pues acaba de aterrizar en mi estantería un libro dedicado exclusivamente a este tema.

El título, 'Yogur Helado Gourmet', es uno de los pocos casos en los que el adjetivo gourmet tiene sentido y las autoras, las hermanas Constance y Matildhe Lorenzi, son dos autoridades en la materia.

En 2010 las hermanas Lorenzi abrieron en París la primera tienda de It Mylk con el reto de convertir el yogur normal y corriente (sí, ese vasito tristón que vemos todas las mañanas en la nevera) en un postre sano (utilizan principalmente yogur 0% materia grasa), de moda (esto nos gusta menos) y apetecible (hasta niveles que ese vasito tristón no podría ni imaginar).

Es la clásica versión sundae con toppings diferentes, apretado entre dos galletas caseras en plan sándwich, batido y como ingrediente principal de un bizcocho o una tarta de queso. Las variaciones sobre el tema contenidas en el libro llegan a 61 y van acompañadas de consejos prácticos, informaciones y, si hacen falta, atajos.

Atajos caseros

Por ejemplo, descubro que si congelamos primero la fruta y luego la mezclamos con una minipimer con el yogur (mejor si ha pasado unos 15 minutos en el congelador) , obtendremos un frozen yogurt al instante. Esto significa sin heladora. Si luego lo metemos en un recipiente y lo dejamos una hora en el congelador, mejor que mejor.

Segunda pista: al parecer, el mejor yogur para preparar un frozen yogurt en casa – y hasta aquí llega la preocupación por ese incomprensible ritual de la “operación bikini” – es el yogur griego porque le añaden nata, que es lo que lo hace más cremoso y más rico y más todo.

Obviamente, dadas sus premisas, las hermanas Lorenzi aconsejan utilizar un yogur griego desnatado. Allá cada uno.

Es cierto que el yogur helado es el postre ligero por excelencia y que el boom llegó con la fiebre del fitness y la obsesión por lo light (entre mediados de los 80 y primeros años 90 las ventas de yogur helado aumentaron del 200%), pero yo prefiero pecar bien.

Imágenes (cortesía de Lunwerg): Tarta helada de limón (Base de yogur natural+Topping de tarta de limón); Yogur helado de frambuesas y nueces pecanas; Galletas sablé heladas.