“Croqueta y empanadilla”, una historia de amor

Viven juntos, duermen juntos, se van de viaje, se pelean, cocinan. En otras palabras hacen lo que hacen todas las parejas, con la única, pequeña, diferencia, de que ella es una empanadilla y él es una croqueta.

Ópera prima de la ilustradora Ana Oncina, ‘Croqueta y Empanadilla’ es una historieta fresca, divertida y entrañable sobre el amor y sus efectos colaterales. No es un cómic gastronómico en un sentido estricto (un verdadero filón en el mercado editorial, sobre todo en los últimos años), pero sí es un cómic en el que la gastronomía sirve como pretexto para contar – con una buena dosis de ironía – todas aquellas situaciones cotidianas de las que está hecha la vida de una pareja.

Pan y amor

“La idea nace a raíz de un viaje que hice con mi novio a Berlín” explica Ana Oncina cuya tapa favorita son, cómo no, las croquetas. “Después de ver muchos museos, yo estaba descansando y mi novio se acercó y me dijo que era una empanada. Yo le contesté que si yo era una empanada, él era una croqueta”.

“Nos hizo mucha gracia y como el viaje fue un desastre” (no hay más que leer de página 56 a página 78 para comprobar lo desastroso que fue) “al volver lo dibujé”.

Romeo y Julieta

Los primeros fans de estas tiras fueron los familiares y los amigos. Luego vinieron todos los demás.

Ahora ‘Croqueta y Empanadilla’ va por su tercera edición en tres meses y presume de largas colas en el Salón del Cómic de Barcelona, mientras que su autora trabaja en una segunda entrega y en un cortometraje que se podrá ver online en unos días.

Un pequeño éxito ante el cual Oncina se declara sorprendida como el primer día. ¿La clave? Yo diría que el buen rollo que transmiten Croqueta y Empanadilla nada más verlos y, a la vez, su extrema lucidez a la hora de dar vida al día a día de miles de familias de dos.

“Creo que el libro va dirigido a todo el mundo pero en concreto a parejas. Son las parejas las que se van a sentir más identificadas con las situaciones” dice Ana Oncina.

Tiene razón: creo que es prácticamente imposible no reconocerse en al menos una de las minipelículas protagonizadas por esas dos tiernas tapitas.