Madrid tiene dos nuevos espacios gastronómicos “nuevos”

Uno tiene 600 metros cuadrados, el otro 6.000. Uno renace de las cenizas de un antiguo mercado de abastos, el otro de un cine de los años 50. Dentro de cada uno, decenas de propuestas culinarias diferentes. En los últimos diez días la capital ha ganado dos nuevos espacios gastronómicos “nuevos”, de esos en los que te puedes permitir el lujo de entrar sin tener claro qué comer. ¿Por qué? Porque dentro lo tienen casi todo: comida asiática, castiza, tortilla, pizza, brochetas, alta cocina y comida callejera.

Tendencia street food

El nuevo Mercado de San Ildefonso, que acoge 18 puestos de comida pensada para comer y sobre todo para llevar, está enfocado justo al street food. Los puestos ubicados en la planta baja (en un total de tres plantas) no tienen nada más que unas paredes acristaladas que los separan de la calle Fuencarral. Si no tienes tiempo para comer o no te apetece estar sentado, es posible entrar y salir después de unos minutos con una hamburguesa o una ensalada de fruta.

Platea Madrid, que abrió sus puertas ayer, es un espacio más pretencioso en el que se juntan tanto propuestas “con estrella” como, una vez más, opciones inspiradas en el street food: los chefs Paco Roncero, Pepe Solla y Marcos Morán han unido sus esfuerzos en cinco puestos de comida “españolísima” que conviven – alrededor del antiguo escenario del cine Carlos III – con el sushi, el cebiche y el supplì italiano (una especie de croqueta de arroz).

Estos dos nuevos gastroespacios siguen la estela de otros experimentos madrileños, como el Mercado de San Miguel, el de San Antón y el difunto y desdichado Mercado Isabela, a la vez que intentan desmarcarse de ellos. En el Mercado de San Ildefonso, por ejemplo, no hay puestos de productos frescos, mientras que Platea Madrid ha decidido prescindir directamente de la palabra “mercado” y autodefinirse como “espacio gourmet de ocio gastronómico”.

Los dos apuestan, aunque en medida diferente, por ese street food que está allí desde siempre y que de repente parece haberse puesto de moda. Hasta hay una divertida guía de Lonely Planet – publicada hace un año y medio – que recorre el mundo a través de sus comidas callejeras más emblemáticas.

En la gastronomía pasa lo que pasa en la moda: a veces lo que se lleva en la calle se sube a las pasarelas con pocos o ningún cambio. Así que no es de extrañar si un tres estrellas como David Muñoz abre un puesto de street food castizoasiático con música y fogones a tope llamado StreetXO y ubicado en la última planta del Corte Inglés de Callao.

¿Comida escaparate?

Sea como fuere, a mí estos multiespacios en los que se solapan varias propuestas gastronómicas me gustan y no me gustan. No me acostumbro a este aire de centro comercial que acarrean y a pasear delante de la comida como si fuera un escaparate sin conseguir centrarme realmente en ella.

Por otro lado, los aficionados a algo nunca tenemos bastante. Si te gusta el fútbol disfrutas viendo cuantos más partidos, si te gusta el cine no paras de ver películas y si te gusta la gastronomía es obvio que te brillen los ojos al ver tantas variaciones sobre el mismo (dulce) tema en un único local. Bievenidos sean entonces  los gastroespacios. Y mientras tanto, nos ponemos a la espera de la próxima tendencia.