Y que cuando bajen los tipos ¿qué hacemos con las hipotecas?

Se disparan las hipotecas en mayo

EFESe disparan las hipotecas en mayo

El gobierno y los bancos negocian cómo bonificar las hipotecas con tipo variable cuando sube el tipo de referencia. Esa es la tarea del momento. Al tiempo algunos expertos recomiendan el tipo fijo para las hipotecas vivas o por suscribir. Con el mismo razonamiento inicial cuando los tipos bajen (que bajarán) no faltarán quienes reclamen bonificar para compensar que el tipo fijo supere al variable del momento.

Legislar en caliente suele ser un buen camino al extravío. Por lo mismo enjuiciar el corto para productos de largo plazo son ganas de confundir. Durante lo que va de siglo (desde el euro) los tipos de referencia para las hipotecas (un producto con plazos de 20 a 40 años) han oscilado entre el 5% y el 0%, al margen de la tasa de inflación y casi siempre por debajo de ésta.

La súbita escalada del cero al 3% ha alentado la reivindicación frente a una escalada insoportable de coste, con el supuesto de que las personas cuando firman un hipoteca (un compromiso financiero a largo plazo) no saben lo que firman y no distinguen el corto del largo plazo y las incertidumbres que supone.

El primer problema que complica la negociación del gobierno con la banca es la definición de quién es “vulnerable”, un concepto que se ha convertido en mantra para justificar políticas sociales. Proteger al vulnerable se convierte en un argumento. Ingresar en esa categoría se convierte en oportunidad para reducir la factura de la energía, obtener subsidios, rebajas y ahora bonificación en la hipoteca.

Trazar una raya entre los vulnerables y los robustos o resistentes implica arbitrariedad y requiere de cierta técnica que evite malestar e injusticia. El segundo problema tras identificar a los que hay que proteger reside en determinar cómo hacerlo. ¿Debe hacerse con recursos públicos o a costa de los bancos, es decir de sus clientes? A la postre todo es parecido aunque suene diferente.

Nadie mejor que los acreedores para gestionar la recuperación del crédito. Porque aunque los gestores de los bancos son gente que algunos consideran “mala gente” en realidad son o que entienden el negocio y pretenden que sus clientes devuelvan sus créditos sin ruido ni conflicto. Cuando el gobierno se mete a regular esa negociación con la idea de que uno puede abusar del otro, puede que ayude o también que complique sin otro provecho que el de aparentar.

La hipoteca es uno de los compromisos más importantes en la vida de las personas, una decisión que incluye incertidumbre y riesgo, pero que supone también oportunidades. Por su importancia debe ser regulada, ordenada, trasparente... pero sin perder de vista los plazos, los cambios de coyuntura y el buen fin para ambas partes, acreedor y deudor.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.