Torturando las encuestas

Feijóo en Buenos Aires

EFEAlberto Núñez Feijóo en su visita a Buenos Aires

Alguien explicó que una estadística debidamente torturada canta lo que el interrogador quiera. Sirve también para las encuestas, sobre todo las electorales que necesitan mucha cocina cuando se desciende a los detalles, a la atribución de asientos. En el CIS los torturadores se aplican para que con los datos de base el resultado final se aproxime al objetivo deseado; los otros analistas son, probablemente, menos quisquillosos en el interrogatorio y concluyen con unos resultados algo diferentes aunque los datos de base se parezcan mucho. Cuentan también los indicadores indirectos utilizados para interpretar, matizar o ratificar las respuestas.

En cualquier caso las encuestas fuera de la tensión electoral, del momento en el que los electores empiezan a plantearse sus preferencias, sirven para intuir tendencias y posibles cambios en la intención de voto. Y sirven, sobre todo, para modificar los relatos, las narrativas de los pretendientes.

La media de las últimas encuestas, las de después del verano con Feijóo como jefe del PP, advierten que este partido es que lleva ventaja aunque no está claro que sea suficiente para conformar una mayoría. Con ese marco los jefes de campaña elaboran los argumentarios correspondientes.

El del PSOE está claro: desgaste del adversario, sobre todo del jefe de fila, para restarle oportunidades. Además consigue la ayuda del propio protagonista que no ha conseguido consolidar el pretendido perfil de político experimentado y fiable. No es lo mismo torear en Galicia que hacerlo en Madrid, plaza mucho más hostil y exigente sobrada de trampas.

Aparentemente, los socialistas se inquietaron al borde del verano por el arranque de Feijóo, pero a medida que pasan las semanas perciben que no era tan fiero el león como apuntaba, que el efecto relevo ha pasado y que hay materia y recursos para rebajar las expectativas de la oposición.

No obstante, a estas alturas de la legislatura, parece obvio que la próxima confrontación es regional y municipal, para la que Sánchez y Feijóo son actores secundarios. De generales habrá que hablar tras las municipales/regionales de mayo que son las que van a definir el nuevo reparto del poder político y el futuro de líderes y de partidos que van a ser medidos y pesados en mayo, incluso algún antes si alguna comunidad mueve pieza anticipada. Entre tanto, hasta mayo, todas las encuestas son interesantes, indicativas, pero toreo de salón, para ensayar movimientos. Se pueden torturar estas encuestas cuanto se quiera para gusto del consumidor.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.