Tontolabas

Tontolabas

Cortes de Castilla y LeónEl presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el vicepresidente, Juan García-Gallardo.

Tontolaba. La palabra, que todavía no ha llegado a la RAE, pero debería, es una apócope de tonto del haba, expresión que se utiliza para señalar al desafortunado que le cae el haba en el roscón de Reyes y tiene que pagarlo. En Aragón, mi tierra, gusta mucho la palabrita y como somos un poco más brutos que la media nacional le dedicamos también el epíteto a los ignorantes y personas de cortas entendederas, y por extensión a los tontos, tontorrones, tontitos, tontainas, atontados, atontolinados, tontilocos y tontivanos, sin olvidarnos de los tontolculo, tontolnabo y tontopollas.

Pues bien, los tontos del haba o tontolabas, o cualquiera de los anteriormente citados, abundan en exceso. Los vemos todos los días, aspiran a rodearnos y corremos el riesgo de que el roce acabe contagiándonos con la estupidez, ese virus interminable, que emanan inmisericordemente. Cada semana o cada mes sale a flote uno de esos temas fantasma, casi ficticio, de esos que demuestran que de niveles éticos andamos bajos, que estamos perdidos y que la política, la mala política por supuesto, sigue en manos de demasiados tontolabas o tontos del haba.

Me estoy refiriendo al tema del aborto, un tema tan sumamente grave e importante que no deberíamos dejarlo en manos de determinados políticos. Especialmente de esos a los que no les importa excesivamente utilizar la interrupción voluntaria del embarazo y todo lo que ello conlleva con el único objetivo de obtener réditos electorales a corto plazo.

Y esta clasificación de políticos tontolabas, de dudosa decencia y escasas entendederas, debe arrancar con un vicepresidente autonómico, de Vox por supuesto, que ha puesto en marcha un espectáculo lamentable, de forma torticera, sabiendo de antemano que con la ley en la mano nada puede hacer para intentar que haya menos abortos en la comunidad de Castilla y León. Porque no puede y lo sabe, pero aun sabiéndolo no le ha importado al ínclito Juan García-Gallardo -¿emitirá algún latido su cerebro?- agitar el avispero y utilizar de ariete a las mujeres, las grandes víctimas en este juego de trileros en el que se ha convertido un drama que realmente nunca ha existido, afortunadamente, salvo en la imaginación oportunista de unos, de otros, de todos.

Ahí está el Gobierno, por ejemplo, que, agradecidos por el regalo de Santiago Abascal en su pelea por arrebatarle votos a los populares, se ha lanzado enfervorizado como si realmente hubiera que defender el honor perdido de Katharina Blum, o como si la libertad de las mujeres para abortar estuviera realmente en peligro por culpa de la extrema derecha. Pero lo cierto es que no hay ni honra que defender ni trabas a la libertad de abortar de las mujeres, al menos no más que hasta ahora. Y lo saben en Moncloa y en Ferraz pero hay que aprovechar el chollo de meter en el mismo saco a populares y ultraderechistas, como han buscado estos últimos, a menos de cuatro meses de las municipales y autonómicas.

Y de paso, todo vale, los ciudadanos se olvidan momentáneamente de que ya han rebajado sus penas casi 200 delincuentes sexuales y que 18 de estos, incluso, ya estén en la calle gracias a la ley del ‘solo sí es sí’, una ley de Podemos que el PSOE parece haber hecho suya. Porque ya se sabe que tenemos dos gobiernos en uno y un presidente que sólo toma decisiones sobre los ministerios de su partido, por aquello del acuerdo no escrito entre Sánchez e Iglesias.

Y si queremos hablar de hechos tangibles y reales, no imaginarios, búsquense los nombres y apellidos de estos 200 beneficiados de Irene Montero y compárese con el de los médicos de Castilla y León que le hayan ofrecido a una paciente que ha decidido abortar la posibilidad de escuchar latido alguno.

Y luego están los inquilinos de Génova 13, que, como siempre últimamente, andan como pollo sin cabeza, extraviados en sus contradicciones, sin un mensaje claro y rotundo, desprendiendo un tufo rancio, cavernario y antediluviano que lastra cualquier intento de convertirse en una derecha moderna y homologable a cualquiera de las existentes en nuestro entorno. Siempre con el pánico que les genera mirar hacia adelante sin poder evitar echar la vista atrás.

Hay sectores del PP que siguen anclados, hay que reconocerlo, en el aborto y hasta en el divorcio si pudieran.  Y por ello son capaces de salir en una rueda de prensa -ridículo y cobardón Fernández Mañueco- y afirmar lo uno y lo contrario en dos preguntas consecutivas. La única cordura en este tema la está intentando poner Borja Sémper, que no sabemos cuánto aguantará teniendo que defender algunas cuestiones que para él pueden acabar resultando indefendibles. Y mientras tanto, el presidente Feijóo ni está ni se le espera, de perfil permanente. Como siempre.

Así se mueven las bolitas del trile en este país. Unos intentando hacer lo que saben que no pueden, otros aprovechando el disparate para sacar tajada enarbolando un fantasma inexistente y los terceros incapaces de desmarcarse de la larga sombra de sus raíces como si en el centro y en la equidistancia estuviera la virtud. Y todos ellos, no nos hagamos líos, cavilando más por las urnas que por los derechos de las mujeres.

Lo dicho, mucho tontolaba junto. Mucho tontolaba que aspira, eso sí, a que el roscón lo acabemos pagando los demás.