Tezanos todavía quiere más dinero

José Félix Tezanos, presidente del CIS, durante una comparecencia en el Congreso de los Diputados.

EFEJosé Félix Tezanos, presidente del CIS, durante una comparecencia en el Congreso de los Diputados

José Félix Tezanos, la mano de Pedro Sánchez que mece la cuna del Centro de Investigaciones Sociológicas, todavía quiere más dinero para preparar como es debido un año electoral en el que el presidente se juega seguir en la Moncloa y él continuar al frente del desprestigiado organismo.

Un CIS que, si bien siempre ha estado al servicio del Gobierno de turno, fuera cual fuera, bajo su presidencia se ha olvidado de la mujer del César hasta convertir el centro, al menos cuando de sondeos electorales hablamos, en un exabrupto, en una exageración permanente, en una especie de extensión del Área de Estudios y Programas de la Ejecutiva Federal del PSOE, que el sociólogo dirigía y tuvo que dejar a regañadientes antes de convertirse en el encuestador oficial del presidente del Gobierno.

El responsable del CIS no se va a bajar del carro hasta que lo haga su jefe y por lo tanto nada parece indicar que Tezanos tenga un rapto de dignidad y se vaya ni que Sánchez se dé cuenta de lo catastrófico que resulta -alguien le tendría que decir que incluso para sus intereses- la burda y forofa manipulación de la que hace gala su ardoroso guerrero y lo acabe echando por manifiesta incompetencia.

Que de bien nacidos es ser agradecidos es algo que nadie le puede negar a Tezanos. Un hombre fiel y leal donde los haya que nunca ha permitido ni permitirá que la realidad le estropee una buena encuesta. Porque, seamos honestos, ni Tezanos ni sus sondeos se equivocan jamás, son los ciudadanos los que, desafortunadamente, yerran al introducir su voto en las urnas.

Ya no nos queda muy claro que el máximo responsable del CIS sea tan brillante e inteligente como aventuran su currículum y sus partidarios, empezando por él mismo, que es, sin duda, su primer y gran admirador. Pese a toda la miel que siempre le rodea, lo cierto es que no da una: en su afán por agradar y ayudar sus fiascos son de campeonato, sus cantamañanadas se acaban convirtiendo en chirigotas de Cádiz y sus pronósticos de última hora rozan el ridículo más espantoso para un hombre que a priori acarreaba un prestigio merecidamente ganado. No es que falle siempre pero sí que lo hace con grosera insistencia y en la misma dirección.

Ahora quiere más dinero para seguir haciendo bien su trabajo. He aquí algunos ejemplos de su peculiar manera de llevarlo a cabo. Entre las elecciones autonómicas andaluzas de 2018 y 2202, el desvío de las encuestas publicadas por el CIS, días antes de acudir a las urnas, a favor de PSOE y Unidas Podemos y en contra del Partido Popular fue el siguiente: en las andaluzas del 2018, 14,7 puntos de desviación (suma de los que dio de más a la izquierda y de menos a la derecha); 10,8 en las valencianas de 2019; 8,5 en las dos generales de 2019; 5,3 en las gallegas de 2020; 9,3 en las vascas del mismo año; 15,8 en las madrileñas de 2021; 5,6 en las celebradas recientemente en Castilla y León y 10,7 puntos en las autonómicas andaluzas del pasado mes de junio en las que Moreno Bonilla consiguió mayoría absoluta.

Alguien debería saber, y en el entorno del presidente hay especialistas demoscópicos qué seguro están al tanto, que cuando la manipulación es tan grotesca a la par que obvia el resultado que se alcanza es justo el contrario que se persigue.

Y estos datos están ahí para quien quiera revisarlos. Kiko Llaneras fue incluso más lejos en El País y escribió que esta desviación permanente a favor de la izquierda le hizo equivocarse en las primeras 17 elecciones celebradas desde que desembarcó en la presidencia del CIS.

“Está en sus genes, no lo puede evitar”, afirman quienes mejor lo conocen. “Tezanos cree realmente que existe un peligro auténtico de involución en España y hasta hace poco pensaba que Vox podía comerse al PP”.

El antiguo responsable del Área de Estudios y Programas de la Ejecutiva Federal del PSOE nunca se ha cortado a la hora de hablar de la derecha. Nunca ha sido neutral ni tampoco lo ha pretendido. Él es socialista y ferviente defensor de Pedro Sánchez. Ya siendo presidente del CIS, durante los tiempos duros de la pandemia, comparó a la derechona con Doña Urraca -personaje telúrico de la revista Pulgarcito entre 1948 y 1960- tachándola de “carroñera, hipercrítica, desagradable y nada dispuesta a tener un comportamiento humano y social positivo”.

Y dijo también, en la revista Sistema, que el urraquismo era la viva imagen del “antisanchismo visceral” promovido por “personas que permanecen encadenadas a sentimientos de odio y negatividad”. Hasta se inventó una nueva figura delictiva, el sanchizidio, para esa derecha que “no duda en descalificar, denigrar, calumniar, y linchar con desmesura y sin detenerse a considerar cuestiones éticas y de veracidad” al presidente del Gobierno.

Eran tiempos en los que el CIS preguntaba a los españoles si estarían de acuerdo en establecer una censura previa para todas aquellas informaciones relacionadas con la pandemia. Pretendía el sociólogo, quizá tratando de frenar la lluvia de críticas que caían sobre el presidente y sus ministros, que antes de ser publicada cualquier noticia acerca de la Covid-19 deberían tener el visto bueno de una especie de Gran Inquisidor todopoderoso.

Guerrista antes y sanchista ahora, Tezanos tiene recorrido propio y el beneplácito de la Moncloa para hacer su trabajo como mejor crea conveniente. Por el momento, el presidente, que con toda sinceridad no necesita enviarle directriz alguna, no olvida que el sociólogo fue uno de sus grandes apoyos y referentes en las primarias en las que venció a Susana Díaz.

Primarias que le han servido al responsable del CIS para escribir Pedro Sánchez. Había partido: De las primarias a la Moncloa, libro en el que el sociólogo loa la larga marcha de Sánchez hasta llegar a la carretera de La Coruña. Como lo de guardar las formas hace tiempo ya que no se estila en esta nuestra democracia, a la presentación del libro del presidente del CIS acudieron media docena de ministros y la plana mayor de la dirección socialista, a excepción del líder, claro está.

(Y al finalizar el acto, un José Félix Tezanos enfervorizado se puso en píe y levantando las dos manos al cielo empezó a gritar ¡Sán-chez/Sán-chez/Sán-chez! en medio del delirio general. Bueno, esto último es absolutamente falso y solo está en la imaginación del arriba firmante, ¿pero a que por un segundo ha pensado que podía ser cierto?)

Por todo esto, que no es poco, es necesario que el Gobierno se rasque el bolsillo y le dé a Tezanos todo lo que necesite su CIS. Es imperativo. Los españoles necesitamos saber cómo acaba este sainete.