¿Separación de poderes?, ¿qué coño es eso?

¿Separación de poderes?, ¿qué coño es eso?

EFEEl Gobierno elige al exministro Juan Carlos Campo y a Laura Díez para el TC

Fue Jordi Pujol quien hizo célebre la expresión ¿qué coño es eso?, en su caso referida a la UDEF (unidad de la Policía Nacional dedicada a la investigación de delitos financieros). La portavoz del gobierno podría ahora decir ahora ¿qué coño es eso de la separación de poderes? A cuenta de la designación de dos miembros del Tribunal Constitucional, cuota gobierno, en favor de los exaltos cargos de filiación directa o simpatía socialista. El ministro que se ocupa del asunto por encargo y con la confianza del presidente, argumenta que las personas designadas cumplen con los requisitos de idoneidad que exige la ley. Más aun señala que se diferencian poco de los miembros a los que sustituyen designados en su día por el gobierno de Rajoy. Y tiene razón el señor Bolaños en su argumentación, son designaciones de tal por cual, muy equivalentes, gentes cercanas al poder ejecutivo, quizá independientes en su juicio, pero con apariencia de simpatizantes o muy cercanos a las tesis del gobierno.

En este caso con un agravante, la vinculación reciente de ambos designados con propuestas y decisiones recientes de propuestas legislativas que les colocarán en su momento en riesgo de abstención ante el tratamiento de normas con las que se les puede vincular.

Al fondo de este asunto está la determinación de los partidos políticos para colonizar las instituciones que deben sustentar la separación de poderes con personas afines que simpaticen con las tesis de alguna de las partes. Cada gobierno trata de sustraerse al papel fiscalizador del Constitucional.

La otra barrera que salta por los aires es la de las puertas giratorias, la facilidad de tránsito entre distintos intereses y poderes. Es de sobra conocido que el viaje de ida y vuelta del poder judicial al ejecutivo o al revés solo ha traído conflictos de intereses y problemas (aunque solo sea de apariencia) que nunca han beneficiado la calidad de la democracia y la limpieza política.

Los méritos de los dos designados son ciertos, quizá suficientes, pero en una lista ciega de candidatos de mérito para la responsabilidad de interpretar la Constitución no es probable que figuren en los primeros puestos, ni siquiera en la de subóptimos enésimos.

La invasión, la descalificación, la provocación al poder judicial es una las tendencias que caracterizará a este gobierno cuando pase por el juicio de la historia. Baja calidad legislativa, resistencia al control. Muy discutible creencia en el valor de la separación de poderes y el respeto a las instituciones. En resumen, como Pujol: ¿Qué coño es eso de la separación de poderes?

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.