Semana caliente

Semana caliente

MoncloaPedro Sánchez afirma que la aprobación de los Presupuestos en el Congreso garantiza la estabilidad política

Felipe González, de cuyo discurso de investidura como presidente del gobierno se cumplirán 40 años el próximo 30 de noviembre, utilizó frecuentemente dos palabras, sin acritud y sosegaos. Un programa de investidura que Pedro Sánchez debería tenerlo en su mesilla de noche para leerlo como un catecismo político de la social democracia en España.

La paz social y la seguridad ciudadana como garantía de las libertades, la unidad nacional que se fortalece con la diversidad de nuestros pueblos y el progreso, como un instrumento al servicio de la justicia, eran los tres principios sobre los que asentaba su propuesta de gobierno. Principios hoy abandonados por el gobierno de Sánchez que ha basado su política en un zoco en el que maneja el intercambio con sus aliados: unos que rompen el modelo de convivencia pactado en 1978 y otros que trabajan para quebrar la unidad nacional.

Entramos en el último cuarto de la legislatura en términos de basket con los presupuestos aprobados, lo que facilitaría un cambio de dirección o corrección parcial de rumbo en La Moncloa. El compromiso con Podemos, su socio de gobierno y con los grupos parlamentarios que le sostienen, pierde sin duda enteros. Pedro Sánchez ya no necesita a los ministros de Podemos, inmersos en una pelea entre familias, todos/as contra Yolanda Díaz. Tampoco tiene soportar en el Congreso las advertencias de chulo de Rufián- en ese banco azul está por nosotros- o las quejas plañideras de Aitor Esteban que ve como le hacen la cama pactando con Bildu, la sucursal de los intereses proetarras en Madrid.

Por delante, la presidencia en el semestre de la UE que España ejercerá por quinta vez desde 1 de julio hasta el 31 de diciembre de 2023.

En todo caso era evidente que Sánchez no estaba dispuesto a adelantar las elecciones, whatever its takes. Lo dijimos aquí hace muchos meses y por esta prioridad ha hecho todo lo necesario, para llegar al punto en el que quería estar al finalizar el año 2022 en La Moncloa.

Lo demás es contingente, para la estimación de La Moncloa. Que la ley del sí y es sí es un fiasco legal y judicial: pues es un problema de esta ministra de Podemos que está siempre al borde de un ataque de nervios, y cree que el parlamento es el bar de facultad de Ciencias Políticas de Somosaguas donde interpretar a la Pasionaria.

Que los secesionistas catalanes dan vueltas al delito de sedición: pues mejor, así Junqueras y los de ERC que detestan a Puigdemont y JxCat llegaran a las manos recordando como Oriol penó en la cárcel, mientras Carles comía mejillones en Bruselas y daba ruedas de prensa.

Que en el País vasco Bildu crece en las encuestas a costa del PNV, les apoyamos: sacamos a la Guardia civil de Tráfico de Navarra y concedemos un dinero en el presupuesto para fomentar el circo en euskera, que va a ser como el de Gila, pero en vez de un teléfono con una 9mm Parabellum.

Realmente hay que reconocer a Pedro Sánchez su capacidad disolvente y tóxica acreditada en el abandono de la política de Rivera y de Pablo Iglesias, junto con la salida definitiva de Casado con la trampa del acuerdo para la renovación del Poder Judicial.

Lo que no consigue esta política disolvente es enderezar el problema del precio del gas en la UE, una tomadura de pelo según dice la ministra Ribera que cantaba las excelencias de la solución ibérica hace menos de un mes. Tan bloqueado está el acuerdo que llegamos al invierno sin un escenario de precios en el mercado europeo de la energía y con previsión de la inflación enquistada durante dos años como ha reconocido el BCE.

Las elecciones generales llegarán en un estado de crisis para los ciudadanos, que van a sufrir directamente la crudeza del invierno económico, y para las empresas que aplicarán restricciones en inversiones y en el empleo.

Por el momento, la terapia del futbol nos deja entretenidos con España que sube enteros en el Mundial de Qatar.

Sobre el autor de esta publicación

Ignacio del Río

Nacido en Madrid, el 4 de marzo de 1956.

Abogado y Registrador de la Propiedad. Ha sido asesor jurídico de los Grupos Parlamentarios del Congreso y del Senado del Partido Popular en los años 1986 a 1992.

Diputado de la Asamblea de Madrid ,1991-1995 y Portavoz de Política Territorial, Urbanismo y Transportes.

Secretario General del Partido Popular de Madrid para el mandato del Congreso periodo 1993-1995.
Teniente Alcalde de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid 1995-2003. Durante su mandato se aprobó el PGOU de Madrid de 1997 y se formalizó la candidatura olímpica Madrid 2012, de la que fue Consejero Delegado hasta el año 2003.

Ha colaborado en diversos medios como ABC, El Independiente, La Estrella Digital, El Mundo y Expansión y en programas de radio. Actualmente participa en La Ventana de Madrid de la Cadena SER.