Los rusos votan con los pies, los qataris regresan

Ciudadanos rusos cruzan la frontera entre Rusia y Georgia por el puesto fronterizo de Kazbegui

EFECiudadanos rusos cruzan la frontera a Georgia

No es fácil saber cuántos rusos varones han escapado de Rusia en los últimos cuatro días cuando Putin decidió hacer una movilización parcial que está resultando chapucera como muchas iniciativas de esta guerra. Unos 300.000 quizás, en su mayoría varones, las mujeres no han sido movilizadas lo que alguna feminista pensará que eso es machismo puro y duro.

El hecho es que las fronteras de Finlandia, Moldavia, Georgia han estado atestadas y los billetes a Turquía, otra nación que no exige visados a los rusos, han alcanzado precios mayores a los 15.000 dólares. Todo por no ir al frente de una guerra que muchos de los que huyen consideran estúpida.

La movilización divide al país más que ninguna de las medidas adoptadas hasta ahora. El mazazo llega al cine. La Academia de cine rusa ha decidido no presentar películas a los Oscar de Estados Unidos y algún halcón putinesco apunta a que habría que crear algo parecido al Oscar para Rusia y los países de su órbita o influencia. La propuesta es infantil, pero Putin, mientras algunos cineastas han ya huido, no está solo. El director Mikhalkov, el ultimo ruso en ganar un Oscar hace más de 20 años con la película “Quemado por el sol”, proclama su lealtad a Putin y la bondad de sus políticas. Es curioso que intelectuales que braman justificadamente pensando en la invasión de Rusia por Hitler, aceptando cualquier exceso de Stalin en aquellos momentos, aplaudan la invasión de Ucrania por Putin donde los soldados rusos ya han cometido una catarata de asesinatos, torturas, violaciones etc..

En el exterior autores como el francés Bernard-Henry Levy, en el campo de batalla ucraniano, denuncian los excesos de la tropa putinesca, cuenta que Tolstoy se equivocó cuando afirmó que no se puede rodear completamente a todo un ejército y concluye en un largo artículo que Ucrania con su defensa admirable se salvará y salvará a Europa.

El contraste nos viene con Qatar y su Mundial. En el país viven casi 3 millones de personas de los que sólo unos 380.000 tienen la nacionalidad qatarí. Esperan un millón doscientos mil de visitantes en el Mundial que se inicia el 20 de noviembre. Y han movilizado a varios miles. Incluso a sus residentes en el extranjero, negociantes, ejecutivos y hasta diplomáticos. Se les ha empezado a dar clase para que ayuden a controlar la entrada a los estadios. Hay instrucciones severas para que nadie ingreses armas, droga o alcohol y los “reclutas” de todo tipo, llamados por un “deber patriótico” más presentable que el que exige Putin a sus compatriotas, toman clases de modales, de “lenguaje corporal positivo y sonrisas”.

Qatar ha invertido miles de millones, construyendo entre otras cosas estadios climatizados, el Lusail de la Final alberga a 80.000 personas, y sus dirigentes están convencidos de que el Campeonato puede ser una ocasión única para vender la imagen del país. A la más modesta Sudáfrica, el suyo de 2010, el nuestro, el de Iniesta y Casillas, le sirvió.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.