Putin canta la gallina

Putin canta la gallina

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Después de diez meses sosteniendo que Rusia sólo se había embarcado en una “operación especial” para detener preventivamente una posible agresión de los “nazis” ucranianos, el presidente ruso ha pronunciado en un programa televisivo la palabra “guerra”.

Por supuesto que ha añadido que los Estados Unidos y la OTAN son responsables de lo que está ocurriendo porque Washington montó un golpe de estado anti ruso en Ucrania en 2014.

Es evidente que Putin no abandona del todo su propaganda. Difunde que el objetivo era “desnazificar” a Ucrania y abortar un agresión. Muchos miles de niños rusos han escrito a soldados desconocidos de su país en el frente mostrándoles su apoyo porque con su valentía estaban logrando esos dos objetivos. La maquinaria propagandística rusa actúa así en el interior, con pocas o nulas posibilidades de disidencia, y en el exterior, paradójicamente una parte no despreciable de los medios de información de muchos países del tercer mundo explican la guerra adoptando lecturas favorables a las tesis de Putin. Los medios de información chinos serían un buen ejemplo.

Sin embargo el dueño del Kremlin cambia parte del relato. Ahora admite que se trata de una guerra aunque hace unos meses un concejal del ayuntamiento de Moscú Alexei Gorinof fue sentenciado a siete años de cárcel por el simple hecho de abrir un acto pidiendo un minuto de silencio por los que morían “en la guerra”. Ahora Putin utiliza el sustantivo. Miles de personas han sido multadas o encarceladas por usarlo o por mostrar sus dudas sobre la conveniencia de haber entrado en Ucrania.

Putin, con todo, no parece dispuesto a acabar el conflicto. En la misma alocución televisada ha reiterado que los grandes objetivos bélicos, en los que hay bajas injustificadas, requieren tiempo.

Sin embargo, varios analistas entre los que se encontraría el francés Macron continúan pensando que a Putin, desengañado como está por sus descomunales errores de cálculo, hay que darle una salida honrosa, propósito que levanta ampollas no sólo en Ucrania sino en Polonia, Lituania… y varios de los países que sufrieron la prepotencia soviética.

Una voz respetada, la del americano Kissinger se acerca algo a esa visión. Razona que pasados diez meses de conflicto, habría que llegar a convencerse cuanto antes de la necesidad de la negociación. Las bases de la misma serían que Rusia, de entrada, ha de admitir que Ucrania pueda entrar en la OTAN. Ya es inevitable. Después que Putin retire sus tropas de las territorios que ha invadido en este conflicto. Y por último, lo más peliagudo, que los que ha ocupado o suscribiendo su independencia en los últimos ocho años, el Donbas, etc… sean negociados con eventuales consultas a la población.

No es claro que este plan sea engullible en estos momentos por ninguno de los dos bandos. Rusia lo rehusará a no ser que sufra un descalabro notorio como le ocurrió en los primeros meses de la guerra. Zelenski y, para sorpresa de los observadores, una buena parte de la población de Ucrania rechazará hoy por hoy no recuperar el este del país, casi una quinta parte de su territorio.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.