Martín Blanco y la patética situación de Cs

EFEEl portavoz de Ciudadanos en el Parlament, Nacho Martín Blanco, posa durante una entrevista con EFE

El portavoz de Cs en el Parlamento catalán, Nacho Martín Blanco, con un asombroso optimismo ha declarado que su partido Cs se ‘volcará’ en las próximas elecciones municipales de mayo de 2023 en ‘solitario’ y con la intención de pactar ‘con todo el mundo y sin cordones sanitarios’.
Asimismo y en contra de lo declarado por los dirigentes de este partido que hablaron de ‘refundación liberal’ el joven Martin Blanco asegura que no se va a cambiar el nombre de Cs antes de los comicios municipales.
O sea, que Martin Blanco pretende que los españoles voten a Cs para ver si sacan algún concejal, lo que parece imposible, y para luego apoyar a algún otro partido sin excluir a nadie lo que supone abrirse en sus futuras posibles alianzas, con la sola excepción de Bildu, a partidos como, ERC, JxC, CUP, ECP, PSC, Vox y PP (sic).
Lo que empujará a los escasos votantes que le pudieran quedar a Cs a votar directamente a otro partido porque no necesitan intermediarios que luego se dediquen a pactar con otros partidos sin límite alguno.
Mientras tanto en la dirección de Cs se guarda un dramático silencio y un absoluto desconcierto a la espera de una decisión. Aunque semanas atrás Begoña Villacís, que se presenta como la ‘refundadora’ de Cs y se marchó de vacaciones, tiene prometida una gira por las provincias españolas para ver que quieren y piensan los militantes que le quedan al partido, que no serán más que los votantes que podrían conseguir en la cita electoral de las municipales.
Sobre todo cuando las últimas encuestas le daban a Cs una intención de voto nacional del 1,7 %, lo que significa su práctica desaparición del mapa político español.
Al joven Martin Blanco, que ha visto en Cataluña derrumbarse la que fue espectacular victoria política de Cs en la Comunidad catalana, que Albert Rivera e Inés Arrimadas dilapidaron con graves errores, todavía le quedan ganas de buscar el ‘centro’ perdido de la política española sin que nadie en la dirección de su partido lo saque del engaño proponiendo la disolución de Cs.
Aunque sólo sea para evitar espectáculos, por un lado meritorio y por otro patético, como el que Martin Blanco desde Barcelona nos acaba de dar. Por lo que cabe esperar que a la vuelta de las vacaciones Villacís, Arrimadas y Bal asuman las responsabilidades que les corresponden y dejen caer el telón antes de que el drama se convierta en la representación tragicómica cuyo desenlace ya conocemos de antemano y no será diferente al que ya hemos visto en las elecciones de Andalucía, Castilla León y Madrid.