La Liga mantiene el duelo

La Liga mantiene el duelo

EFEATHLETIC DE BILBAO - REAL MADRID

Ancelotti tomó la sorprendente decisión de dejar en el banquillo a Modric y Kroos. Por el buen partido jugado por Ceballos y Asensio en Villarreal el entrenador madridista tomó lo que se podría llamar sublime decisión. Fue medida que se podría considerar toque de atención para el futuro. En el centro del campo dio mando a Camavinga y con Valverde al lado derecho la alineación estaba dentro del programa de futuro. Pero no fue tanto, sino una llamada que los madridistas han de considerar que el futuro tiene prevista la juventud y los veteranos, que no están acabados ni mucho menos, han de comenzar a pensar que pueden ser relevados y en todo caso compartir partidos como titulares y descansos. De Modric hemos ponderado repetidamente su casi segunda juventud, pero los años acaban pesando en el comportamiento físico. Fue providencial la entrada de Kroos que consumó el triunfo de su equipo.

Salió el Athletic con todo su empeño físico, su presión y su juego buscando las bandas. El Madrid tuvo que soportar la llegada de los delanteros rojiblancos con orden y sin errores. Paredes, en el décimo minuto. obligó a que los espectadores ser percataran de que Courtois sigue en plena forma. Fue la oportunidad bilbaína. Luego, cuando el Madrid comenzó a estirarse, llegó la jugada en que participaron varios jugadores y especialmente Asensio cuyo toque de cabeza posibilitó que Benzema, de volea, batiera a Unai Simón. A partir de ese momento el Athletic jugó precipitadamente buscando la cabeza de Iñaqui y las entradas de su hermano Nico por la banda derecha, Berenguer apoyó cuanto pudo, pero el Madrid se afianzó y se hizo con el mando del juego.

En la reanudación, el Athletic volvió a jugar con más ímpetu, dominó más el juego y creó las más claras ocasiones de gol. Además de que le anularon uno por fuera de juego estuvo a punto de marcar en un momento en que incluso Courtois se vio desbordado y descolocado lo que no es habitual en él.

Ancelotti , para conservar el resultado que se le podía escapar cambió a Asensio por Modric, que apenas entró en juego. Retiró al impertinente Vinicius, buscarruidos que se ganó la animadversión de San Mamés, y entró Rodrygo. Para los minutos finales alineó a Kroos y fue agua de mayo porque desde fuera del área remató jugada en que intervinieron Rodrygo y Valverde. El técnico bilbaíno recurrió a Raúl García para los centros altos y el partido entró en momentos de emociones. El Madrid se defendió con firmeza y seguridad y el Athletic, a pesar de los buenos centros de Muniain no halló el gol que tal vez mereció.

La clasificación quedó como estaba porque previamente había vencido el Barça, que no pudo alinear a Lewandowski por sanción. Pero si contó con Ter Stegen. Una vez más, el deficiente juego azulgrana lo salvó el portero con intervenciones providenciales. Xavi volvió a hacer cambios en el equipo que salvo el caso de Christensen, por lesión no tuvieron mucha justificación. El equipo azulgrana dominó mucho en el primer tiempo y pasó grandes apuros en el segundo. El equipo madrileño se presentó con cinco defensas y cuatro centrocampistas y Unal como única posición de ataque porque incluso Borja Mayoral reforzó el centro. En la segunda mitad, al tiempo que fue decayendo el fútbol barcelonés creció el madrileño. El empate se presintió en el último cuarto de hora.

Los barcelonistas no contaron con un delantero centro que agobiara a los defensores getafenses. Ansu Fati no lo es y tampoco ha recuperado todavía la calidad que se le conocía, Quique Sánchez Flores planteó sus posibilidades en los contragolpes rápidos. En algunos de ellos quedaron en evidencia los defensores barcelonistas.

El Barça salvó los tres puntos para continuar líder. Pero de nuevo, tras el homenaje a Busquets en los prolegómenos por sus 700 partidos y la celebración de la conquista de la Supercopa, celebrada por la grada, tuvo poco que festejar a pesar de los tres puntos ganados. Desde luego, por su juego, no

Sobre el autor de esta publicación

Julián García Candau

Nació en Vila-real (Castelló). Periodista.

Fue jefe de Deportes de “Ya”. Jefe de Deportes, Redactor Jefe y cronista parlamentario de “El País”. Director de Deportes de Televisión Española. Director de Deportes de la Agencia EFE. Director del diario “AS”. En la actualidad es colaborador de “Levante”.

Libros: “Santana”, “El fútbol sin ley”, “Historia de los Mundiales”, “Madrid-Barça- Historia de un desamor”, “La moral del Alcoyano”, “Bernabéu, el presidente”, “Celos, amor y muerte. Tragedias y pasiones del toreo” y “El deporte en la Guerra Civil”. Este libro el 26 de abril de 2008, el Premio de la Crítica en Valencia.

Ha colaborado en la Enciclopedia Espasa y en varios libros de diversos autores, entre ellos, “Historia de los espectáculos en España” y “Periodismo especializado”. En la actualidad es el único periodista en activo que informó de la victoria de la selección española de fútbol en la Copa de Europa en 1964. Posteriormente, asistió a las de 1968, 1980 y 2004.

Ha sido cronista de partidos de la selección española de fútbol desde 1963. Es el periodista deportivo que más crónicas ha dedicado al equipo nacional.

Ha sido enviado especial en campeonatos del Mundo de Alemania-74, Argentina-78, España-82, México-86, Italia-90, Estados Unidos-94, Francia-1998 y Alemania 2006.

Ha dirigido cursos de verano en la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander y Juan Carlos I en Ronda, sobre cuestiones deportivas.

Ha pronunciado conferencias sobre deportes, olimpismo y lenguaje deportivo en diversas universidades españolas. Formó parte de la Comisión de Prensa del Comité Olímpico Internacional durante cinco años.

En 1975 le otorgaron el Premio Promosport en San Sebastián.

En 1989, recibió el Premio de Periodista del Año de “El Mundo Deportivo” de Barcelona.

En 1992 le fue concedido el premio Víctor de la Serna de la Asociación de la Prensa de Madrid. Es el único periodista deportivo que lo posee.

En 2006, le fue otorgada la medalla de plata el Mérito Deportivo. También fue distinguido con la Medalla del Barón de Coubertin que concede el Comité Olímpico Internacional.