La insoportable convivencia Podemos/IU-PCE

Alberto Garzón y Pablo Iglesias

EFEAlberto Garzón y Pablo Iglesias

No es nuevo, viene de muy atrás, de hecho desde la fundación. El matrimonio de las izquierdas siempre ha sido complicado, una convivencia difícil entre semejantes que se enmiendan la plana a cada rato. Se unen por necesidad y se separan por genética, porque está en la misma naturaleza de la unión. Ya se vio en la entrevista que mantuvieron Pablo Iglesias y Alberto Garzón, el primero por Podemos el segundo por IU-PCE, cuando unieron sus destinos en el llamado pacto de los botellines, que cursó con llamativo desdén de Iglesias que no regateó críticas al desempeño del PCE y de Izquierda Unida, partidos en los que militó, pero que consideraba superados en este nuevo siglo.

Luego llegaron los primeros éxitos electorales la llegada a las instituciones, primero al Congreso y finalmente al gobierno, incluida una vicepresidencia de muy limitada efectividad.

La convivencia en las instituciones del conglomerado de una decena de partidos con siglas y objetivos parecidos pero con egos revueltos mal gestionados. Los dirigentes de Podemos nunca negaron su voluntad de hegemonía en la coalición; se sentían la mayoría audaz capaz para “asaltar los cielos”.

Pero tras aquel éxito la convivencia en el múltiple matrimonio se convirtió en irrespirable; Iglesias vs. Errejón; Podemos contra las mareas; el PCE a su manera; Izquierda Unida en la irrelevancia; los partidos territoriales intocables. Y finalmente la salida de escena de Iglesias con la designación de sucesores: Yolanda Díez para el gobierno y el cartel; Belarra para el partido; Colau a su aire... y como demostración de la complicada convivencia el caso andaluz con acuerdos fuera de plazo y listas diversas y confusas.

Lo de Andalucía no ha sido un caso excepcional; todo lo contrario muestra tendencia a convertirse en habitual. El liderazgo de Yolanda Díaz es más virtual y mediático que real; Iglesias está fuera pero es el mandamás efectivo en Podemos; al fondo el PCE que sigue siendo el partido más implantado e Izquierda Unida que no está claro que es.

¿Cómo va a llegar este conglomerado a las próximas elecciones, tanto las municipales/regionales como las regionales? Todo apunta a fragmentados y confrontados, con consecuencias evidentes en la formación de mayorías, algo que preocupa mucho en la Moncloa que necesita un bloque fuerte y unido a su izquierda para alcanzar una mayorías.

Dicen que hay adversarios, enemigos y compañeros de partido o coalición. Que los primeros son incómodos, los segundos irritantes, pero los terceros insoportables. Vamos a notarlo con el paso de las semanas.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.