Juego solidario y Unai Simón

Juego solidario y Unai Simón

EFEMundial de Fútbol: España - Alemania

La sección española, la más joven de todos los mundiales en que ha participado, supo mantenerse con cierta veteranía cuando hubo que soportar el asedio alemán. Empatar con los germanos fue magnífico resultado porque en esta clase de campeonatos Alemania siempre es Alemania. Es decir, equipo con ambición y calidad contrastada. Es también conjunto que siempre aspira a lo más grande y de ahí que en su historia haya cuatro estrellas. La primera vez que se proclamó campeona, en 1954, derrotó en la final a aquella Hungría de grandes futbolistas entre los que destacaban delanteros como Puskas y Koczis. Y el resto estaba a similar altura. Aquella Alemania dirigida por los hermanos Walter cambió el signo del mundial porque entre sus futbolistas, existía el deseo de redimir a aquel país que acababa de salir derrotado de una infame guerra mundial. Aquel espíritu es el que ha llevado siempre a buscar la victoria. Recuérdese, por ejemplo, a Beckenbauer jugando con un brazo en cabestrillo cuando no existían los cambios durante el partido. Y a la misma selección que derrotó en la final de Munich a la Holanda de Cruyff, la gran favorita.

Era de esperar que los alemanes humillados por Japón trataran de recuperar prestigio y el adversario era España, que había conseguido la mayor goleada de estos torneos. Marcó primero España por medio de Morata en jugada colectiva. El conjunto dirigido por Luis Enrique participa de un fútbol en el que no hay estrellas deslumbrantes, pero si una conjunción en la que hay colaboracionismo y, fundamentalmente, solidaridad.

La ventaja de los nuestros no la aceptaron los contrarios porque para ellos eras el adiós al torneo. Lucharon con el ánimo de los gladiadores y los españoles se defendieron con gran espíritu. Luis Enrique, contrariamente a lo que habría hecho otro entrenador, no se apuntó a la norma de defender el gol. Hizo cambios dirigidos a aumentar la ventaja lo cual podría considerarse casi suicidio. Nico Williams no tiene veteranía ni oficio defensivo y trató de marcar a un alemán para que no todos fueran atacantes. Se jugó con falso nueve y éste, Asensio, que posee mejores cualidades que Morata para defender el resultado y mantener la pelota, fue sustituido.

España sufrió para no caer ante el renovado conjunto germano que opuso más fuerza. Y de pronto surgió la figura del portero. Una vez más, como refleja la historia, España volvió a contar con un guardameta que defendió su portería con tremenda valentía y eficacia. En esta clase de partidos se acabó pidiendo opinión sobre quien ha sido el mejor. En esta ocasión no fue el goleador, que tuvo su mérito, sino que hubo que decantarse por el cancerbero. Unai Simón, el gran discípulo del Chopo Iribar, mantuvo el empate. Sin sus aciertos finales no habríamos conseguido mantener el liderato del grupo.

Sobre el autor de esta publicación

Julián García Candau

Nació en Vila-real (Castelló). Periodista.

Fue jefe de Deportes de “Ya”. Jefe de Deportes, Redactor Jefe y cronista parlamentario de “El País”. Director de Deportes de Televisión Española. Director de Deportes de la Agencia EFE. Director del diario “AS”. En la actualidad es colaborador de “Levante”.

Libros: “Santana”, “El fútbol sin ley”, “Historia de los Mundiales”, “Madrid-Barça- Historia de un desamor”, “La moral del Alcoyano”, “Bernabéu, el presidente”, “Celos, amor y muerte. Tragedias y pasiones del toreo” y “El deporte en la Guerra Civil”. Este libro el 26 de abril de 2008, el Premio de la Crítica en Valencia.

Ha colaborado en la Enciclopedia Espasa y en varios libros de diversos autores, entre ellos, “Historia de los espectáculos en España” y “Periodismo especializado”. En la actualidad es el único periodista en activo que informó de la victoria de la selección española de fútbol en la Copa de Europa en 1964. Posteriormente, asistió a las de 1968, 1980 y 2004.

Ha sido cronista de partidos de la selección española de fútbol desde 1963. Es el periodista deportivo que más crónicas ha dedicado al equipo nacional.

Ha sido enviado especial en campeonatos del Mundo de Alemania-74, Argentina-78, España-82, México-86, Italia-90, Estados Unidos-94, Francia-1998 y Alemania 2006.

Ha dirigido cursos de verano en la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander y Juan Carlos I en Ronda, sobre cuestiones deportivas.

Ha pronunciado conferencias sobre deportes, olimpismo y lenguaje deportivo en diversas universidades españolas. Formó parte de la Comisión de Prensa del Comité Olímpico Internacional durante cinco años.

En 1975 le otorgaron el Premio Promosport en San Sebastián.

En 1989, recibió el Premio de Periodista del Año de “El Mundo Deportivo” de Barcelona.

En 1992 le fue concedido el premio Víctor de la Serna de la Asociación de la Prensa de Madrid. Es el único periodista deportivo que lo posee.

En 2006, le fue otorgada la medalla de plata el Mérito Deportivo. También fue distinguido con la Medalla del Barón de Coubertin que concede el Comité Olímpico Internacional.