Héroe en el Camp Nou, villano en El Sadar

El Barcelona perdió a Lewandowski tras una tarjeta roja

EUROPA PRESSEl Barcelona perdió a Lewandowski tras una tarjeta roja

El Barcelona salvó su liderato de forma casi milagrosa. Vencer en Pamplona, pese a que tuvo muy en contra el partido, le dio un aval para el futuro inmediato. Se ganó la credibilidad que le estaba faltando en los últimos encuentros. Contra Osasuna consiguió llegar al parón aventajando al Real Madrid, pero ello le costó más de lo que cabía imaginar. Perdió a Lewandowski, que en los momentos en que crecían las dificultades para vencer tuvo un mal momento y tras haber recibido una tarjeta amarilla por un agarrón, esperó a un contrario contra el que chocó de manera espectacular y ello le valió la segunda amarilla y expulsión. Gil Manzano, que siempre me recuerda a su paisano Sánchez Ibáñez, y no para bien, estuvo acertado en ambas decisiones. En mi opinión no lo estuvo en el gol pamplonica porque hubo clara falta a Marcos Alonso que de haberla señalada habría invalidado el tanto. Lewandowski actuó como un pipiolo. Se fue a la caseta por no aguantar los nervios de las dificultades que presentaba un equipo que luchaba sin ninguna clase de cesiones.

Los árbitros actuales están cada vez más cómodos con el VAR. Ahora, ante la duda, se abstienen y en todo caso se ciñen a las llamadas de los auténticos jueces, que con las imágenes en la mano pueden dictar sentencia con más claridad. Esta ventaja televisiva que no tuvieron colegiados de otras épocas permite a los actuales salir del campo sin ninguna duda sobre su conciencia porque el error se lo enmiendan desde el VOR.

El Barça tuvo el mérito futbolístico de ganar a pesar de jugar tanto tiempo con sólo diez jugadores. Luchó hasta el último instante y el gol marcado por Raphinha, al aprovechar un centro fantástico de De Jong, fue tan merecido como lo habría sido que Osasuna obtuviera el segundo.

El partido fue buen espectáculo porque tanto Barça como Osasuna pusieron sus mayores empeños en lograr el triunfo. El ganador salió con tres puntos, pero muy perjudicado. Lewandowski será sancionado y ello disminuirá la potencialidad del conjunto para el partido siguiente si no es para dos.

Lo lamentable no fue que Gil Manzano no estuviera a la altura de un internacional, sino que Piqué en lo que era su despedida real no pudiera jugar unos minutos que habría sido lo lógico al quedarse Xavi sin un central, Lo tuvo que suplir con un debutante juvenil. Sorprendió que no alineara a Piqué, pero ello tuvo explicación: camino de los vestuarios, en el descanso, abordó al árbitro y no le aplaudió su actuación, sino todo lo contrario. Con ello se ganó la expulsión. Fue el final de un futbolista excepcional que fue despedido con honores de héroe en el Camp Nou y despedido como villano en El Sadar.
Posdata. La UEFA y los promotores de la Superliga se han reunido, pero sin avances. Ambas partes se mantienen en sus trece. Todos están pendientes de una sentencia. Lo que dicte el juez no solucionara el conflicto. Los grandes de Europa necesitan apoyo en sus países.