Más firmeza contra el racismo

Vinicius Junior, jugador del Real Madrid

EUROPA PRESSVinicius Junior, jugador del Real Madrid

La lucha contra el racismo en los campos de fútbol no puede ceñirse a la manifestación coral de los participantes en un encuentro con la foto conjunta proclamando su aversión a los gritos racistas, homófobos o de carácter político que se escuchan constantemente. No todos los clubes responden con la misma contundencia Y aquello de que en todas partes cuecen habas viene a cuento porque el Mallorca ha tomado la decisión de expulsar de su lista de socios al individuo que llamó mono a Vinicius y a Chukwueze. En Italia la justicia deportiva está investigando al club Lazio por sus cánticos” vulgares, ofensivos y antisemitas” coreados el pasado domingo en el derbi contra la Roma.

El caso mallorquín no es único en el fútbol español aunque,  afortunadamente, tal tendencia está siendo vigilada y perseguida aunque no sea de cerca por los clubes nacionales. El caso español ha tenido ocasiones en las que se ha insultado a jugadores negros pese a que en su mismo equipo había jugadores de la misma raza. Lo más importante de nuestro fútbol fue la decisión de los dirigentes que se empeñaron en acabar con las peñas ultras que habían empañado el historial de los clubes a quienes decían proteger. Recientemente se dio el caso de unos seguidores, presumiblemente del Atlético, que colgaron en un puente la imagen de Vinicius.

Lo del Lazio se puede centrar en la historia. Fue el club fascista de la época de Mussolini, dirigido por el conde Ciano. En el club se han mantenido ideas que no han sido desterradas y contrastan con los romanistas que no comparten tales políticas. Sólo  cierto grado de izquierdismo es el del Livorno, que entre otros jugadores políticamente destacados, contó con Luciano Lucarelli futbolista, de paso rápido por Mestalla, que siempre proclamó sus ideas.

Los grupos ultra y los que ocupan en algunos campos los fondos, norte o sur, según conviene a la grey, fueron considerados como arma indispensable por su disposición a la animación. Tales beneplácitos protagonizaron hechos que costaron a algunos de sus clubes protectores sanciones económicas. En España los castigos deportivos traducidos en descuento de puntos o castigos semejantes no se dan. Se han dado casos en los que ha intervenido la UEFA, pero eso ya es historia. Afortunadamente, el Madrid acabó con los Ultrasur y el Barça con los “Boixos nois”. Pero aún quedan muchos cabos sueltos.

Posdata. El Barça ha perdido en un juzgado la posibilidad de inscribir a Gavi en el primer equipo. La justicia, de acuerdo con las normas del “fair play” financiero, solamente permite que forme parte del equipo juvenil.

Sobre el autor de esta publicación

Julián García Candau

Nació en Vila-real (Castelló). Periodista.

Fue jefe de Deportes de “Ya”. Jefe de Deportes, Redactor Jefe y cronista parlamentario de “El País”. Director de Deportes de Televisión Española. Director de Deportes de la Agencia EFE. Director del diario “AS”. En la actualidad es colaborador de “Levante”.

Libros: “Santana”, “El fútbol sin ley”, “Historia de los Mundiales”, “Madrid-Barça- Historia de un desamor”, “La moral del Alcoyano”, “Bernabéu, el presidente”, “Celos, amor y muerte. Tragedias y pasiones del toreo” y “El deporte en la Guerra Civil”. Este libro el 26 de abril de 2008, el Premio de la Crítica en Valencia.

Ha colaborado en la Enciclopedia Espasa y en varios libros de diversos autores, entre ellos, “Historia de los espectáculos en España” y “Periodismo especializado”. En la actualidad es el único periodista en activo que informó de la victoria de la selección española de fútbol en la Copa de Europa en 1964. Posteriormente, asistió a las de 1968, 1980 y 2004.

Ha sido cronista de partidos de la selección española de fútbol desde 1963. Es el periodista deportivo que más crónicas ha dedicado al equipo nacional.

Ha sido enviado especial en campeonatos del Mundo de Alemania-74, Argentina-78, España-82, México-86, Italia-90, Estados Unidos-94, Francia-1998 y Alemania 2006.

Ha dirigido cursos de verano en la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander y Juan Carlos I en Ronda, sobre cuestiones deportivas.

Ha pronunciado conferencias sobre deportes, olimpismo y lenguaje deportivo en diversas universidades españolas. Formó parte de la Comisión de Prensa del Comité Olímpico Internacional durante cinco años.

En 1975 le otorgaron el Premio Promosport en San Sebastián.

En 1989, recibió el Premio de Periodista del Año de “El Mundo Deportivo” de Barcelona.

En 1992 le fue concedido el premio Víctor de la Serna de la Asociación de la Prensa de Madrid. Es el único periodista deportivo que lo posee.

En 2006, le fue otorgada la medalla de plata el Mérito Deportivo. También fue distinguido con la Medalla del Barón de Coubertin que concede el Comité Olímpico Internacional.