Argentina, con Messi, afrentada 

Lionel Messi tras la sorprendente derrota de Argentina ante Arabia Saudita en Qatar

EFELionel Messi tras la sorprendente derrota de Argentina ante Arabia Saudita en Qatar

A los argentinos siempre les quedará la nostalgia. Es un modo de vivir. Cuando sucede la catástrofe de perder en un Mundial contra Arabia Saudí hay que acogerse a los recuerdos para calmar la depresión. Messi tenía la oportunidad de que finalmente sus compatriotas lo considerasen el heredero de Maradona. Después de ganar la Copa América él y la selección habían entrado en el camino del cariño que se tiene en el país por los grandes héroes futbolísticos. Perder contra Arabia Saudí no tiene ni siquiera perdón de Dios. Acogerse a recuerdos como el de  ”La Máquina” de River con Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lostau, delantera en la que Di Stéfano fue suplente es buscar un bálsamo inútil. No sirve reconfortarse con “la Mano de Dios “ de Maradona a Inglaterra en México, ni con su “Pie del Diablo” con el que acabó de vengar a Argentina de la derrota en Las Malvinas. Lo ocurrido en Qatar ha superado toda clase de pesares. Hoy no saldrán miles de argentinos a manifestarse en el Obelisco. Si algunos lo hacen será para acordarse de la concha de sus madres.

Argentina tiene aún posibilidades de redención. España también perdió el primer partido contra Suiza en Suráfrica y ganó el Mundial, pero este es caso distinto. Aquí se ha puesto de manifiesto una vez más que, además de Messi, hacen falta diez buenos acompañantes. Se podrá pensar que Maradona tampoco tuvo al lado a lo mejor de la historia, pero se bastó para ganar la copa. Como bastó que Kempes lo hiciera con sus goles en El Monumental en presencia del dictador Jorge Videla. Pero este es el caso más vergonzante de la historia de la selección albiceleste.

Empezó con gol de Messi de penalti, concedido por el VAR. Fue este instrumento, maligno para los argentinos, porque anuló tres goles por fuera de juego. Uno de los cuales fue por adelantar el hombro aunque estuvieran los pies por detrás. En la primera parte los argentinos hicieron un juego poco brillante. Ni cortita y al pie, que forma parte de su tradición, ni avances con capacidad para solventar los problemas planteados por la defensa saudí.

La segunda parte fue toda una maldición. Casi sin darse cuenta Argentina se topó con dos goles en contra que acabaron siendo el resultado final. Otra vez más hubo más nombres que eficaces defensores de su historia. Los saudíes jugaron con la defensa muy adelantada, pero siempre muy advertida de que los argentinos podían buscar el contragolpe rápido. Fue cuando los argentinos cayeron en la trampa del fuera de juego premeditado por los zagueros saudíes y el VAR ayudó a convertir sus magníficas jugadas en basura por los milímetros denunciados por el instrumento tecnológico.

Argentina hizo cambios, pero sus intentos de remediar lo que estaba sucediendo fueron inútiles. La búsqueda de Messi para que éste resolviera fue inútil.

Sobre el autor de esta publicación

Julián García Candau

Nació en Vila-real (Castelló). Periodista.

Fue jefe de Deportes de “Ya”. Jefe de Deportes, Redactor Jefe y cronista parlamentario de “El País”. Director de Deportes de Televisión Española. Director de Deportes de la Agencia EFE. Director del diario “AS”. En la actualidad es colaborador de “Levante”.

Libros: “Santana”, “El fútbol sin ley”, “Historia de los Mundiales”, “Madrid-Barça- Historia de un desamor”, “La moral del Alcoyano”, “Bernabéu, el presidente”, “Celos, amor y muerte. Tragedias y pasiones del toreo” y “El deporte en la Guerra Civil”. Este libro el 26 de abril de 2008, el Premio de la Crítica en Valencia.

Ha colaborado en la Enciclopedia Espasa y en varios libros de diversos autores, entre ellos, “Historia de los espectáculos en España” y “Periodismo especializado”. En la actualidad es el único periodista en activo que informó de la victoria de la selección española de fútbol en la Copa de Europa en 1964. Posteriormente, asistió a las de 1968, 1980 y 2004.

Ha sido cronista de partidos de la selección española de fútbol desde 1963. Es el periodista deportivo que más crónicas ha dedicado al equipo nacional.

Ha sido enviado especial en campeonatos del Mundo de Alemania-74, Argentina-78, España-82, México-86, Italia-90, Estados Unidos-94, Francia-1998 y Alemania 2006.

Ha dirigido cursos de verano en la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander y Juan Carlos I en Ronda, sobre cuestiones deportivas.

Ha pronunciado conferencias sobre deportes, olimpismo y lenguaje deportivo en diversas universidades españolas. Formó parte de la Comisión de Prensa del Comité Olímpico Internacional durante cinco años.

En 1975 le otorgaron el Premio Promosport en San Sebastián.

En 1989, recibió el Premio de Periodista del Año de “El Mundo Deportivo” de Barcelona.

En 1992 le fue concedido el premio Víctor de la Serna de la Asociación de la Prensa de Madrid. Es el único periodista deportivo que lo posee.

En 2006, le fue otorgada la medalla de plata el Mérito Deportivo. También fue distinguido con la Medalla del Barón de Coubertin que concede el Comité Olímpico Internacional.