Estados Unidos: la cesta de la compra le puede al aborto

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EFEElecciones intermedias de EE. UU. - Ohio

Según el muy difundido USA Today, probablemente el periódico que llega a más lugares de Estados Unidos, una de cada seis familias de ese país va atrasada en el pago de las facturas de electricidad o gasóleo. Y muchos americanos no creen que Biden va a resolver ese problema.
Esto, simplificando bastante, explica que la oposición, el partido republicano, tenga sólidas aspiraciones para hacerse con el control de las dos cámaras legislativas del país. La casi totalidad de los sondeos sostienen que lo lograrán el la Cámara de Representantes, la que autoriza el gasto, y no pocos que también lo conseguirán en el Senado. Dicho en lenguaje popular, los republicanos en la costosa campaña electoral han subrayado los temas relacionados con la cesta de la compra, el coste de la gasolina y subsidiariamente los de la emigración ilegal y el aumento de la criminalidad, en los que acusan Biden de ser inoperante o blandengue. Los demócratas han puesto el acento en la defensa de la democracia frente al trumpismo, en la defensa del aborto, etc.

Las cuestiones enarboladas por los demócratas han hecho bastante menos tilín que las más elementales martilleadas por los republicanos. Trump, muy vapuleado por la izquierda y sus periódicos afines, inspira menos miedo que la subida de la gasolina, de la carne o de las verduras.

La estadounidense es una sociedad muy diferente a la nuestra. Muchos candidatos republicanos con posibilidades de éxito están entre los que minimizaron el conato de golpe de estado de hace dos años y el papel de Trump en esa algarada y, sin embargo, son muy numerosos en ese partido los que creen que las elecciones que derrotaron a Trump no fueron limpias. Incluso en encuestas de estas fechas un 40% de votantes republicanos desconfían de la pureza del recuento en las elecciones de hoy y una mayoría muy respetable no le importa votar a un candidato negacionista con tal de echar a los demócratas porque consideran que estos no van a mejorar su situación económica. Lo que no percibimos en Europa es que este talante no es de un puñado de fanáticos sino de una muy sustancial mayoría de los republicanos. La polarización es tal que para muchos de ambos bandos los adversarios son una amenaza existencial.

¿Qué cambios acarrearía un triunfo republicano? Considerables, incluso alguno para nosotros. Los republicanos son muy reacios al aumento de la deuda, con consecuencias para los programas del exterior de Estados Unidos, entre los que están los de medio ambiente ahora que se discute la ayuda a prestar a los países en desarrollo para que frenen el calentamiento global. Darán estocadas en la guerra cultural que libran la derecha y la izquierda en el mundo -un candidato prometía hace un par de días que prohibirían que un hombre, referencia a los transexuales, entrará en un vestuario deportivo femenino-, defenderán con tenacidad la última resolución del Supremo sobre el aborto, que, en contra de los que hemos leído, no lo prohíbe pero deja la legislación sobre el tema a cada uno de los estados, no vacilarán en tachar a los europeos de gorrones, ahí entramos nosotros, confiando siempre en que el gasto lo haga Washington. Cuestionarán, por otra parte, la asistencia muy considerable que se presta a Ucrania. Los republicanos podrían reducirla lo que sería fatal en momentos en que Ucrania ha contenido al invasor y han dejado a Putin con el trasero al aire.

Last but not least, la victoria clara republicana puede animar a Trump a anunciar en los próximos días que se vuelve a presentar dentro de dos años. Eso podría llevar a Biden, que no ha dicho nada hasta ahora, que el hará otro tanto.
Y , ¡ tiembla Europa !, esta vez Trump podría ganar.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.