Es la sanidad… estúpido

Es la sanidad… estúpido

EFELa Marea Blanca vuelve a la calle contra el "deterioro" de sanidad en Madrid

“Es la economía… estúpido”, fue el lema de campaña electoral para el triunfo, contra pronóstico, de Clinton frente Bush padre el año 1988 cuando éste pretendía la reelección. Han pasado 25 años y el lema sigue formando parte del manual de éxito electorales. Bush padre no consiguió trasladar a la opinión pública que la recuperación económica era inminente, prometió que no subiría los impuestos (leed mis labios) y tuvo que subirlos, de manera que la recuperación llegó tardía entre otras razones por la estrategia contra la inflación de la Reserva Federal. El hecho es que la clave electoral fue el estado de la economía y Clinton ganó porque supo prometer esperanza.

Si trasladamos esa lógica a la situación española, en un año electoral de máxima intensidad, podemos sustituir el concepto economía por el de sanidad. “Es la sanidad … estúpido” puede ser el reclamo electoral en mayo y en diciembre. El problema para los partidos es que la responsabilidad sanitaria es compartida por todos, especialmente los partidos centrales, socialistas y populares, ya que comparten responsabilidades de gestión sanitaria desde hace años, son responsables de aciertos pasados y fracasos presentes.

La sanidad española está ante una disyuntiva decisiva, puede seguir con el progresivo deterioro que arrastra desde hace más de diez años, o protagonizar una transformación cuyo esquema no está ni dibujado. Lo segundo es muy probable y lo primero muy posible. No es un problema solo español, pero ha escalado en la preocupación de la ciudadanía. Los británicos también padecen el mismo síndrome, su Sistema Nacional de Salud del que se sentían orgullosos desde hace más de medio siglo se arrastra ahora en una crisis crónica e insuperable.

El caso español cursa con algo de retraso respecto al británico, pero con las mismas trazas. Baja financiación, poca inversión, plantillas escasas y mal pagadas y una percepción pública de que lo antes era admirado ahora se instala en la lista de preocupaciones más acuciantes. Las protestas de los profesionales de la sanidad en todas las comunidades evidencian que la situación es severa y que los ciudadanos sienten creciente frustración por listas de espera interminables y crecientes y por una atención deficiente.

Y desde ninguna administración hay respuesta ni se percibe preocupación. Un ministerio sin competencias promete más presupuestos, siete mil millones adicionales, sin reparar que el problema central está en el modelo de gestión más que en los recursos. Con el mismo modelo más dinero no resolverá el problema. Y para cambiar el modelo de gestión (no solo de la sanidad, también del resto de las administraciones públicas) se requiere proyecto, autoridad, liderazgo… que brillan por su ausencia. “Es la sanidad… estúpido” y si no se dan cuenta perderán muchos votos.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.