Luz de gas y todos a casa

Luz de gas y todos a casa

EFELuz de gas y todos a casa

Si tiene la paciencia de abrir su ordenador, introducir en el buscador el Real decreto ley 14/2002 de 1 de agosto y leer simplemente el encabezamiento de las distintas materias que regula en sus 34 artículos y disposiciones finales primera a decimocuarta, llegará a tres conclusiones. La primera que el Gobierno de Sánchez no sabe qué hacer para conseguir el ahorro energético a que se ha comprometido con la UE. La segunda que el Real decreto ley no es mas que una fachada que quiere presentar a Europa y vender en la política interna para disimular que esta superado por los acontecimientos, sin un proyecto político consistente y sólido. Y la tercera que en su elaboración no hay ningún informe ni estudio que evalué cada una de las medidas desde la perspectiva del ahorro energético, ni medidas de impulso a la actividad económica.

Como tampoco hay ninguna real agenda 2030 para la transición ecológica, solo construida sobre un modelo inconexo, incoherente sin planificación, desbordada por la realidad y sin soporte en proyecciones temporales. Todo este entramado, que no ha tenido hasta ahora otro efecto que impactar sobre la capacidad de nuestra industria del automóvil con la reprobación del diésel, es el que ha sustentado la Vicepresidencia para la transición ecológica y la incompetencia.

¿Donde están los proyectos para conseguir una efectiva eficiencia energética? ¿Dónde están las subvenciones a empresas y ciudadanos a fin de activar los procesos de ahorro energético en la industria, en el turismo, el ocio y la restauración? ¿Y en las comunidades de propietarios para conseguir un mejor aislamiento de edificios y la renovación de calderas de calefacción? ¿Y para sacar del olvido las tres erres en materia de residuos en las ciudades articulando las actuaciones sobre los Ayuntamientos que son los gestores del medio ambiente urbano? ¿Y la reforestación y la modernización de las instalaciones agrícolas y ganaderas?

Nos han contado que España no tiene problema de gas, pues efectivamente a marzo 2022 nuestras reservas de gas, 30.280 Gwh, eran superiores a las de 2021 e importamos como gas natural licuado el 54,5 por ciento de la cifra total de importación, dependiendo en el porcentaje restante de los gaseoductos existentes, principalmente el de Argelia, con conexión en Almería y el de Marruecos en, Cádiz Zahara de los Atunes. A enero de 2022 es Estados Unidos el país de origen del que mas gas importa España.

Por tanto, estamos en una aldea energética mas sostenible que la de otros países de la UE con menor dependencia del gas ruso. Una Europa en la que no hay una política común, sin un mercado energético único y solo medidas sustentadas en al articulo 194 del Tratado relativas a la seguridad en el abastecimiento, las redes, el carbón y la energía nuclear que estuvieron en los primeros tratados fundacionales.

La Unión de la Energía en 2015 estableció como objetivos, diversificar las fuentes, garantizar el suministro, reducir la dependencia de las importaciones y las emisiones, descarbonizar y promover las energías limpias, objetivos muy loables que la invasión de Ucrania ha revelado que siguen siendo objetivos.

En virtud del artículo 194 del TFUE, dice la web del Parlamento europeo, algunos ámbitos de la política energética pasan a ser una competencia compartida, lo que supone un paso hacia una política energética común. Pero cada Estado miembro mantiene su derecho «a determinar las condiciones de explotación de sus recursos energéticos, sus posibilidades de elegir entre distintas fuentes de energía y la estructura general de su abastecimiento energético» (artículo 194, apartado 2).

No hay por tanto un título jurídico en el Tratado Fundacional ni un reglamento que sostenga el acuerdo y solamente unas recomendaciones ante la hipótesis de un corte del suministro del gas ruso. Así lo dice el preámbulo del Real Decreto ley. Con el propósito de estar preparados ante posibles interrupciones del suministro gas ruso hacia Europa, en el Consejo Extraordinario de ministros de Energía, celebrado el 26 de julio, se alcanzó un acuerdo político de reducción voluntaria de la demanda de gas natural del 15 % entre el 1 de agosto de 2022 y el 31 de marzo de 2023 respecto a la media del mismo periodo de los últimos cinco años.

Cada país por tanto va a articular las medidas de ahorro conforme a su clima, panel de fuentes de energía y los elementos estructurales de su economía. Criterios que no han sido tenidos en cuenta en el Decreto ley del gobierno que ha invadido competencias autonómicas sin un mandato jurídico de la UE, lo que refuerza la posible inconstitucionalidad de la norma.

El proceso de ahorro energético en España se va a ajustar naturalmente por la reducción natural como consecuencia de los precios. Las empresas y los ciudadanos adaptaran sus consumos racionalmente y lo que necesitan es un marco financiero que impulse la eficiencia y la implantación de fuentes alternativas, con una bajada lineal de impuestos en la factura energética.

Pedro Sánchez encontró el estado de felicidad política con los decretos de confinamiento durante la pandemia, declarados después inconstitucionales por el TC. Cerrado el Congreso, eliminado el control político, paralizada la actividad económica y él en la TV pública dando sus homilías políticas cada sábado creía tener el país bajo su control.

Un mundo feliz al que solo le faltaba apagarnos la luz y generar un caos reglamentario para mantener a flote a un gobierno incompetente sin rumbo.