La publicidad engañosa de Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados

CongresoSegunda jornada del Debate sobre el estado de la Nación

El debate del estado de la nación en la versión de Pedro Sánchez se ha convertido en una pasarela de propuestas que su gobierno desconocía, que carecen de un documento que las soporte jurídica y financieramente y que no tenían otro objetivo que complacer a sus apoyos y compañeros de Gobierno.

Sánchez ni se ha dignado a presentar previamente a su vicepresidenta Yolanda Díaz, una política que busca desesperadamente liderar una organización política, las líneas fundamentales de las propuestas que hizo en su intervención.

Después de la cumbre OTAN, con la foto de peña de San Fermín protagonizada por Biden, Begoña y Pedro Sánchez -solo les faltaba el pañuelo rojo- y el giro militarista que ha rehabilitado a la desvanecida organización dirigida por el noruego de formación germana Stoltemberg, el objetivo del monólogo del estado de la nación era facilitar la digestión de la cumbre por Podemos, ERC y Bildu.

La conversación previa de Bolaños y Yolanda Díaz, la noche anterior pudo ser esta:

“-Ministro, soy Yolanda la vicepresidenta. Me pasas el documento que vamos a llevar al Congreso.

- No te lo puede pasar porque perderíamos el efecto sorpresa. Pero te va a gustar. No, te va a encantar. Tú a tu imagen durante el debate, con ese gesto tan tuyo que lo entiendes todo y miras a la cámara ladeando y moviendo la cabeza para que vean que somos un gobierno unido.

- Eso sin duda. No hay que aflojar y que todos asuman que aquí no se anticipan las elecciones. Que llegamos al 2024. Pero algo me tendrías que adelantar que luego la prensa me pregunta a mi y no a esas dos que se pasean como zombis por los pasillos y no les preguntan ni la hora.

- Tú no te preocupes y a lo tuyo. Nuestro presidente es un monstruo con los anuncios. Le preparamos unas líneas y cuenta lo que la gente quiere oír, con la sonrisa por delante y zurrándole a estos del PP que son unos tristes. Ya te digo tú a lo tuyo y los tuyos a aplaudir. Hasta mañana.”

Y todos, Podemos, ERC y Bildu tragaron y alborozados aceptaron que Sánchez les cambiara la nacionalización del sistema eléctrico y la intervención del sistema bancario por unos impuestos de los que no sabe nada, salvo una cifra estimativa de recaudación.

La propuesta de nuevos impuestos es un ejercicio de trilerismo político, poniendo en la tribuna una contraposición entre los poderosos y la clase media trabajadora. La misma falacia que se ha divulgado por el gobierno y entornos en relación con las becas que ha presentado el gobierno de Madrid de Isabel Díaz Ayuso.

El impuesto sobre los beneficios ya existe. Es el impuesto de sociedades que grava los beneficios y que exigirá cumplir el principio de reserva de ley y tramitar un proyecto de ley que debe cumplir una dilatada tramitación parlamentaria. Este recargo impositivo -recuerden que recorrido han tenido los recargos en el Tribunal Constitucional- va a romper los principios de neutralidad, no distorsión del mercado y seguridad jurídica en los mercados financieros internacionales.

Los beneficios de las sociedades, lo que llama las grandes corporaciones, se destinan a tres fines sintéticamente: a dividendos para retribuir a los accionistas, a financiar sus inversiones y a reservas para cubrir garantías y coeficientes, significativamente importantes en las entidades bancarias.

Los accionistas son nacionales y grandes fondos internacionales que estiman especialmente el mantenimiento de un marco estable. Así sucedió con las reclamaciones a España por el cambio del marco regulatorio en la tarifa de la energía solar.

Hoy no solo los fondos internacionales, sino los pequeños ahorradores, pensionistas y familias de empresas eléctricas y Bancos son mas pobres tras el anuncio de Sánchez que nuevamente ha mentido en la tribuna del Congreso con desparpajo cuando ha dicho que estas empresas han ganado mucho dinero en los últimos meses.

Los datos reales son los siguientes: la capitalización bursátil de los tres grandes bancos, Santander, BBVA y Caixabank ha bajado desde 2018 en mas 26.000 millones, sin contar el agujero de Bankia-Caixabank, pendiente la devolución de los mas de 22.000 millones de los que queda por devolver mas del 65 por ciento de su importe.

En el caso de las eléctricas, Iberdrola y Endesa han perdido unos 14.000 millones desde 2020, con un proceso inversor exigente en el horizonte próximo para hacer efectiva la transición ecológica si realmente se cree en ella.

El modelo de respuesta a la crisis de Sánchez va a ser un desastre, como lo fue la respuesta de Zapatero en mayo de 2010 que dejo el país al borde de la intervención por la UE.

A esta fecha España sufre una inflación 10,2 por ciento y Europa del 8,1. Y la deuda pública de España está en el 117,4 por ciento del PIB cuarto país de Europa tras Grecia, Portugal e Italia.

El gobierno es el salón de baile del Titanic. Suena la música del todo gratis. Sin otro proyecto de país que desmontar al Estado y satisfacer a sus coaligados que le dan el salvoconducto para seguir en la Moncloa.