La financiación de los vulnerables

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño

EUROPA PRESSLa vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño

Las negociaciones o conversaciones de la ministra Calviño con los Bancos a fin de establecer un acuerdo marco para desactivar el efecto de la subida de tipos de interés a deudores hipotecarios que se consideren vulnerables, plantea la cuestión de cómo se financia el gasto social en una democracia que se rige por el Estado de Derecho, la economía social de mercado y la seguridad jurídica en el espacio de la UE.

En su artículo de este lunes Fernando González Urbaneja plantea certeramente esta cuestión: Trazar una raya entre los vulnerables y los robustos o resistentes implica arbitrariedad y requiere de cierta técnica que evite malestar e injusticia. El segundo problema tras identificar a los que hay que proteger reside en determinar cómo hacerlo. ¿Debe hacerse con recursos públicos o a costa de los bancos, es decir de sus clientes?

El sistema económico en las democracias tiene un punto de equilibrio entre la norma, lo regulado, el mercado y la asignación de precios y decisiones económicas por los ciudadanos.

En un trabajo de Eduardo Bandrés Moliné -Gasto social, redistribución y desigualdad- publicado por la universidad de Zaragoza y FUNCAS dice: Y como confirman numerosos trabajos empíricos, el gasto público social se ha mostrado como el componente mas redistributivo del presupuesto público en la mayoría de los países avanzados; de modo principal, en los europeos.

Y aporta el dato de que el gasto social en España -salud, educación, desempleo, pensiones y otras prestaciones- en los últimos 20 años ha estado por encima del 60 por ciento del gasto total, llegando al 68 por ciento en el bienio 2012/2013.

Indudablemente la crisis de la pandemia covid19, constituyó una emergencia extraordinaria e identificó a determinados sectores, empresas y profesiones especialmente afectadas por las restricciones y confinamientos. La vuelta a una cierta normalidad se ha visto frustrada por la crisis energética vinculada a la invasión de Ucrania por el ejercito ruso y a la inflación derivada, que también tiene otros factores desencadenantes, estructurales y exógenos a los precios de las materias primas y la energía.

Para que un mercado no esté desvirtuado en la asignación de los precios se requiere competencia entre los ofertantes, que no existan abuso de posiciones dominantes y una regulación abierta que impida la discrecionalidad en las barreras de entrada.

El mercado hipotecario de adquirentes de viviendas ha funcionado en España razonablemente bien y en dos niveles: el mercado de viviendas de protección oficial o pública, limitado a determinados niveles de renta que recibe exenciones fiscales, bonificaciones y subvenciones y el mercado libre. Ambos mercados están asentados sobre el crédito hipotecario, hoy residenciado en los bancos privados, liquidadas las Cajas de Ahorro y extinguida la banca pública salvo del ICO.

Esta situación determina que los costes de las medidas estructurales o coyunturales aprobadas en la normativa del mercado hipotecario por el Gobierno recaigan exclusivamente en las entidades financieras que asumen, contra su cuenta de resultados, la postergación de hipotecas variables, el efecto de las moratorias covid19 o las que se aprueben para aligerar la subida de tipos.

En la demagogia sustantiva y estratégica del gobierno de Sánchez, la puesta en escena se simplifica al nivel binario de o se está con los vulnerables o se está con los bancos. No hay nada mas simple y reduccionista que azuzar a un enemigo odiado por el pueblo, que olvida que el dinero que prestan los bancos también es el de sus cuentas corrientes, donde se ingresan sus sueldos y pensiones, que no hay que poner en riesgo.

Además, permite camuflar y encubrir las vergüenzas propias: gasto público en asesores descontrolado, políticas de cheque al portador para condenados por sedición y cargos y viajes por el mundo para que se entretengan los y las ministros de su coalición.

A los bancos les ha atribuido el impuesto de las hipotecas, las moratorias covid19, les han impuesto una tramitación burocrática y les han anulado hipotecas variables, de las que nadie protestaba cuando se las concedían y los tipos no llegaban al 1 por ciento.

El justicialismo peronista como modelo económico seduce a los ministros tecnócratas del gobierno, Calviño y Escrivá. El tercero Planas, el mas listo, se quita de en medio y aplica el principio de que la política solo eres dueño de tus silencios.

Sobre el autor de esta publicación

Ignacio del Río

Nacido en Madrid, el 4 de marzo de 1956.

Abogado y Registrador de la Propiedad. Ha sido asesor jurídico de los Grupos Parlamentarios del Congreso y del Senado del Partido Popular en los años 1986 a 1992.

Diputado de la Asamblea de Madrid ,1991-1995 y Portavoz de Política Territorial, Urbanismo y Transportes.

Secretario General del Partido Popular de Madrid para el mandato del Congreso periodo 1993-1995.
Teniente Alcalde de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid 1995-2003. Durante su mandato se aprobó el PGOU de Madrid de 1997 y se formalizó la candidatura olímpica Madrid 2012, de la que fue Consejero Delegado hasta el año 2003.

Ha colaborado en diversos medios como ABC, El Independiente, La Estrella Digital, El Mundo y Expansión y en programas de radio. Actualmente participa en La Ventana de Madrid de la Cadena SER.