Manuel Martín Ferrand

Se ha ido con el verano y en vísperas de incierto otoño que nos espera a los españoles y tras mantener una heroica batalla contra una larga y penosa enfermedad. Hemos perdido a Manuel Martín Ferrand, un compañero de la Redacción y las páginas de opinión de este diario República.com, y un amigo insustituible que nos deja el mejor de los recuerdos como entrañable persona que fue y sobre todo como periodista brillante y ejemplar. Independiente de los pocos que de verdad van quedando en España, país donde los medios de comunicación, alineados con los partidos políticos, campan a sus anchas en los flancos zurdo y diestro de la batalla ideológica nacional, ajenos a la misión de informar sobre lo que pasa -y no solo sobre lo que les gusta a su clientela militante- y a la obligación de ejercer ante la sociedad como contrapoder de los poderes públicos y fácticos asimilados que en España son muchos y frente a los que Manuel Martín Ferrand mantuvo una posición distante haciendo honor a su condición de periodista y liberal.

Martín Ferrand lo ha sido todo en el periodismo español. Empezó -llegado de la Coruña su ciudad natal- haciendo prácticas en el Diario de Cádiz donde simultaneaba su función de redactor con la de vendedor del periódico. Y a partir de ahí no solo triunfó dentro del ámbito de la información, sino también como analista de fina y culta pluma y sobre todo como emprendedor y empresario en el mundo de la comunicación y editorial en todos sus géneros.

La radio fue su gran pasión como periodista, guionista, director y creador de numerosos programas que aún siguen en las ondas de este país como La hora 25 de la Cadena SER. Fundó Antena 3 de Radio y puso en marcha y presidió Antena 3 de TV, después de ser guionista, presentador y director de varios programas en TVE. Y en la prensa, donde últimamente ejercía como columnista de ABC y de República.com -en la Universidad donde también fue profesor de periodismo audiovisual-, lo fue todo. Desde  director de periódicos como El Diario de Barcelona o el Nuevo Diario en Madrid hasta fundar Nivel, el primer periódico que pretendió la modernidad y la crítica de la dictadura de Franco a principios de los años 70 (allí nos conocimos). Un periódico que el franquismo -régimen con el que Martín Ferrand tuvo muchos problemas de libertad de expresión- de la época cerró al día siguiente de salir a la calle, porque ‘no había tratado bien’ el discurso de fin de año del entonces ‘Caudillo de España’.

Pero la inquietud profesional de don Manuel no quedó ahí y en nuestra compañía se embarcó también en las páginas de Internet desde hace ya más de diez años, adaptándose con sorprendente facilidad al medio y a la revolución tecnológica. En su último artículo en estas páginas, en su recuadro titulado ¡Socorro!, don Manuel hablaba del fracaso de la política en coincidencia con el sentimiento general ciudadano. Le dolía España tanto o más que su larga enfermedad que sobrellevó con gran entereza y con la que mantuvo una lucha titánica hasta el final. Pero se declaraba desolado ante el penoso panorama nacional viendo el país asolado por la crisis económica, el paro, la corrupción, por los problemas de la unidad nacional y de las instituciones, y no digamos por la situación de los medios de comunicación porque Martín Ferrand era un buen periodista y un buen español.

Gran amigo de la buena gastronomía, la música y el teatro, don Manuel Martín Ferrand deja tras de sí una legión de periodistas y de amigos que lo han acompañado a lo largo de muchos años y, sin consuelo pero con admiración por su inteligencia, entereza y su bondad, a su maravillosa esposa y compañera de la profesión Rosalía, sus hijos Víctor, Rosalía y Daniel y especialmente a su adorada nieta Beatriz. Sin lugar a dudas, Martín Ferrand ha sido uno de los grandes periodistas de España del siglo XX y lo que llevamos del XXI y su ejemplo e ingente obra ahí están como su imborrable recuerdo que nosotros no vamos a olvidar esperamos honrar tras su estela de libertad.