El “indepe emprenyat” como síntoma

El “indepe emprenyat” como síntoma

EFEOriol Junqueras en una imagen de archivo

La traducción más precisa para “emprenyat” puede ser encabronado, que es más contundente que enojado, cabreado o enfadado; suena malsonante pero es una voz admitida en el DRAE. Fue Enric Juliana el que hace años utilizó en La Vanguardia el término “emprenyat” para explicar el estado de opinión de una buena parte de los catalanes más o menos independentista, pero unificados por un estado de frustración tras la crisis del arranque de siglo. La respuesta al cabreo que propusieron los políticos catalanes fue la autodeterminación para la independencia argumentada con esquemas tan atractivos como “España nos roba” y el “derecho a decidir”.

Francesc-Marc Álvaro sostiene en La Vanguardia del lunes que reaparece el “català emprenyat” a cuenta de la fallida manifestación indepe del jueves en Barcelona. “Un error político”, dice Álvaro por la cifra de asistentes y por la “evidencia de división” en el bloque secesionista. “Si se trataba de demostrar que el procés sigue en marcha, el tiro les salió por la culata”…”el català emprenyat reaparece en las bases desencantadas… que se explican a partir de tres premisas: nos han engañado, el otro (ERC) es un traidor, el pueblo es mejor que los políticos”.

El analista de La Vanguardia concluye que ante las dos alternativas: “la confrontación inteligente” (Puigdemont) o el “posibilismo y el diálogo” de Junqueras que es “lento y complicado”… el català emprenyat se siente atraído por mensajes emocionales y simplistas … instalados en la impotencia y la fantasía, atributos que no prometen nada bueno. Si añadimos en sectarismo que fragmenta y envenena tenemos el billete perfecto para que parte del independentismo regrese, tarde o temprano, a 1980 cuando era marginal, irrelevante y completamente marciano”.

Sobre el independentismo catalán se han desplegado varias teorías que van de la comprensión a la conllevanza pasando por el contentamiento que Zarzalejos atribuye al Pedro Sánchez que sostiene para lograr voto español que ha conseguido la muerte del procés. Los hechos apuntan a que no está muerto, aunque tampoco muy vivo. Si está encabronado y por tanto dividido. Lo cual si es mérito de Sánchez cuyo abrazo como aliado tiene altas dosis de letalidad.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.