El clima y una cosa es predicar y otra dar trigo

Cumbre del Clima

EFEConferencia de Cambio Climático Cop27 en Sharm El-Sheikh

“Estamos en la UVI” reiteró el Secretario General de la ONU Guterres al concluir la conferencia de Egipto (COP27) sobre el cambio climático. Guterres al que los grandes potencias tienen marginado en los temas de la paz internacional es activo y directo en otra cuestión alarmante: el calentamiento global. Critica con frecuencia la pasividad de los gobiernos ante la gravedad del problema.

La reunión de Egipto ha sido para muchos decepcionante. Ha habido una primicia alentadora. Se ha acordado la creación de un Fondo económico llamado “de perdidas y daños”. Los países ricos acceden a prestar ayuda a los pobres para paliar los efectos de catástrofes naturales de todo tipo. Como ocurre en la mayor parte de los cónclaves internacionales queda por el momento sin decidir quiénes serán los paganos y quiénes se beneficiaran de él; por otra parte, una vez que se fijen esos criterios la cantidad aportada será bochornosamente insuficiente, pero algo es algo. Se ha dado un paso: Estados Unidos y la Unión Europea, por ejemplo, lo han aceptado. Se admite que tienen una obligación moral para paliar esa “deuda climática”.

La conferencia, sin embargo, ha fracasado en su objetivo principal: detener las emisiones que polucionan el ambiente y que acabarán creando una situación difícilmente sostenible al paso de varias décadas. Un modo básico de lograrlo es la reducción de la producción y el consumo de productos fósiles, carbón, petróleo, etc… Aquí han surgido las divisiones y las trabas creadas por los que a corto plazo tienen más perder: China, gran consumidora, Rusia, Arabia Saudita amén los países del Golfo grandes productores y otros que dicen que nones. Que nada de correr en ese terreno (otros productores como Noruega, Canadá, Estados Unidos han sido más receptivos).

Muchas naciones del tercer mundo, no obstante, y algunos miembros de lobbies y de ONGs que asistieron a la reunión (unos 630) siguen teniendo una fijación con Estados Unidos. La inveterada animadversión que sienten en no pocos países hacia el gigante americano se acrecentó con la espantada que Trump dio en el campo climático. Biden ha aportado un giro considerable, volvió al acuerdo de París y va a dedicar 370 mil millones de dólares a renovables y coches eléctricos. No se le reconoce.

Sus delegados en la Conferencia (Kerry) han mostrado su hastío con las acusaciones y el calificativo que se aplica a su país: “Fósil colosal”. Y empiezan a apuntar quién es el malo de la película según sus cálculos: China (o Rusia) cuyo consumo de energías fósiles sigue creciendo espectacularmente. Hay quien señala, aunque las cifras son caprichosas, que las emisiones nocivas de China son ya tres veces superiores a las de Estados Unidos, algo que hace diez años era impensable, y que el coloso asiático sigue devorando todo el carbón que puede extraer o comprar. Justamente un producto cuyo recorte debía haber comenzado ya según se acordó en la Conferencia anterior.

En la del próximo año, que será en el Golfo, veremos por enésima vez que aunque haya un pequeño avance las metas fijadas quedaran aún lejanas. Los estadounidenses, quizás, tendrán más suerte en mostrar que villanos hay más de uno y que ellos ya no están a la cabeza de la banda. No es sencillo que lo logren.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.