Viejos recuerdos de verano (IV) Bergen (Noruega)

Bergen, Noruega

Las vacaciones veraniegas de los magistrados en Canarias se prologaban dos meses. Al mes oficial se le sumaba otro, el mismo al que se renunciaba para el año siguiente o se había renunciado el anterior. Llegaba uno en el ferry a Cádiz o Algeciras, desembarcaba el coche, abría el mapa de Europa y se disponía a disfrutar de las delicias de un prolongado turismo. En aquella ocasión mi mujer y yo queríamos conocer Noruega, pero, como de costumbre, lo primero fue descansar unos días en la Selva Negra. Y allí un viejo conocido que estuvo destinado en Noruega durante la guerra nos ilustró con valiosas informaciones.

Noruega es un país muy bello. Verde, montañoso, con cascadas, lagos y fiordos de ensueño. Además tuvimos suerte con el tiempo. Hicimos “camping” sin problemas. Los días eran muy soleados, tanto que nos bañamos en las proximidades de Oslo. No empezó a llover hasta que nos aproximamos a Bergen. Nos lo habían anunciado: Noruega es un maravilloso paisaje, pero por desgracia llueve mucho, y en Bergen, siempre. Efectivamente, al atardecer, llegando ya a la vieja ciudad hanseática, cambió el escenario en apenas unos minutos. El cielo gris adelantó la noche y la lluvia nos envolvió como si así lo hubiera hecho siempre y pretendiera seguir haciéndolo. El “camping” a la entrada de Bergen estaba repleto. Preguntamos en un par de hoteles, pero tampoco tenían plazas libres. Decidimos volver a la carretera. Por fin, no muy lejos, encontramos acomodo en otro “camping”, todo un alivio en aquellas condiciones.

Montamos la tienda de campaña sobre un barrizal, extendimos las tumbonas, nos metimos en los sacos de dormir y nos dispusimos a pasar la noche con el romántico arrullo de la lluvia. Sólo que de vez en cuando el suelo trepidaba un poco. Veíamos las luces de algún vehículo que pasaba cerca, pero no relacionábamos lo uno con lo otro. Hasta que, ya de mañana, me metí en nuestro coche con la esperanza de oír alguna emisora con boletín meteorológico en alemán. El suelo bajo el turismo empezó a moverse igual que había sucedido con la tienda de campaña. Era una furgoneta tratando de arrancar en un mar de fango.

La lluvia amainó un poco al mediodía siguiente. Un regalo para corretear por la ciudad. Luego, visita al restaurante de una de las típicas casas del puerto, levantadas, según creo, a imagen y semejanza de las destruidas por un incendio. Pocas personas, casi todas de la segunda y tercera edad, y solas, de pie, ante una cerveza y, quizá también, un plato solitario. No sabíamos qué pedir, pero alguien cerca de nosotros saboreaba lo que parecía ser una sopa de tomate. Con el dedo indicamos que queríamos lo mismo y nos lo sirvieron, pero su sabor dulzón era distinto y muy distinto al del tomate. Preguntamos y, con el alemán como lengua de enlace, nos enteramos de que era una sopa de “Hagebutten”, o sea de escaramujo, o dicho más claramente, del rosal silvestre al que, confundiendo su nombre con el de su fruto, los bárbaros celtíberos llamamos tapaculos.

Sobre el autor de esta publicación

José Luis Manzanares

Nació en 1930. Obtuvo Premio Extraordinario en la Licenciatura de Derecho por la Universidad de Valladolid (1952) y en el Doctorado por la Universidad de Zaragoza (1975).

Ingresó en la Carrera Judicial en 1954 y se jubiló como Magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo el año 2000. Es también Abogado del Estado (jubilado) y Profesor Titular de Derecho Penal (jubilado). Fue Vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial entre los años 1990 y 1996. Desde 1997 es Consejero Permanente de Estado.

Amplió estudios en la Universidad Libre de Berlín Occidental y en el Instituto Max Planck de Friburgo.

Ha pronunciado numerosas conferencias en España, Colombia, Cuba, Alemania e Italia.

Ha publicado más de un centenar de trabajos jurídicos, amén de nueve libros, entre ellos dos Comentarios a los Códigos Penales españoles de 1973 y 1995, habiendo participado en otros diez de carácter colectivo. También ha traducido algunos textos jurídicos del alemán, entre los que destaca la última edición (la 4ª) del Lehrbuch des Strafrechts (Parte General) del Profesor Jescheck. Ha llevado durante años la Sección jurisprudencial del Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales. La misma labor desarrolló en la Revista “Actualidad Penal”, de la que fue Director durante algunos años, desde su primer número hasta su cierre el año 2003. Es también autor de unos comentarios en 2 Tomos al vigente Código Penal tras su reforma por la Ley Orgánica 5/2010, editados por Comares, Granada. Su último libro, publicado el año 2012 por la editorial La Ley, de Madrid, se ocupa de “La responsabilidad patrimonial por el funcionamiento de la Administración de Justicia”.

Ha colaborado en algunos periódicos nacionales, como ABC, Diario 16, La Razón, El Mundo, El País, La Gaceta de los Negocios, La Clave, Epoca y Expansión, y semanalmente, durante muchos años en Estrella Digital. También en la revista alemana “Juristenzeitung” y otras especializadas de México y Argentina.