El bloquismo en los medios de referencia

El bloquismo en los medios de referencia

EFEEl líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, el pasado 2 de abril junto a su predecesor, Pablo Casado

La parcialidad de los llamados “grandes medios” de referencia a la hora de informar (no de opinar o editorializar) sobre las peripecias y vicisitudes de los partidos es inquietante. Han perdido hasta la apariencia de neutralidad en la información en favor de una machacona unilateralidad que llega a desfigurar los hechos e incluso a inventar tensiones. Debían hacérselo mirar ya que pierden credibilidad a borbotones y al servicio de la nada. Pierden ellos y también la ciudadanía que necesita información solvente, documentada cierta y sin parcialidad.

Los unos critican sin pausa ni tregua al gobierno y los otros a la alternativa. La ofuscación de los ministros socialistas encabezados por el presidente para arremeter contra Feijóo con mensajes homogéneos, con un argumentario elaborado en las oficinas de la propaganda resulta insoportable. Los primeros minutos de los telediarios con testimonios escalonados de todo el arco parlamentario todos ellos previsibles y estériles anima a cambiar de canal en busca de información.

Entre lo más llamativo están las largas crónicas aparentemente muy elaboradas pero que no cumplen los requisitos mínimos de profesionalidad. Por ejemplo la página 20 de El País del domingo bajo el título “El aniversario de la salida de Casado revuelve las aguas en el PP” con foto de Feijóo. Una larga crónica (una más sobre el efecto Casado un año después) con nueve entrecomillados reiterativos sobre el titular pero sin ninguna fuente más allá de las conocidas muletillas: “asegura un dirigente casadista”; “dicen en las filas populares”, insiste este dirigente”, “se queja…”, opina un líder territorial”, “analiza un barón”, “opinan otras voces”, “analiza un dirigente2 (dos veces). Además unas palabras sin entrecomillar atribuidas a una fuente del entorno Casado y dos citas, una de Ayuso y otra de Casado que corresponden a declaraciones conocidas y públicas de estos días.

Mal está que un periodista componga ese trabajo; peor que el redactor jefe lo dé el visto y pésimo que la dirección no reaccione con algo así como "qué mierda es esto". Es notorio que piezas semejantes contra Sánchez, el gobierno o el PSOE aparecen en otros medios, pero nueve citas sin atribuir se merece un premio a la mala práctica que explica la decadencia del periodismo llamado de calidad que olvida su propósito editorial definido en su libro de estilo.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.