Alerta, mujeres: ni un paso atrás!

Alerta, mujeres: ni un paso atrás!

EFEMujeres se manifiestan durante el 8-M.

En estas dos últimas semanas se ha hablado mucho de mujeres y, como casi siempre y lamentablemente, hemos acaparado el papel de víctimas.

Mujeres asesinadas en un número (14 mujeres en 5 semanas) realmente alarmante para un país como España que ha legislado y dispuesto medios como ningún otro en la lucha contra la violencia de género.

Delincuentes sexuales saliendo a la calle gracias a los beneficios de una ley, la conocida como la del 'Solo Sí es Sí', que contiene elementos muy importantes en favor de las mujeres pero que adolece de algunos errores que fueron advertidos por las abogadas feministas más expertas sin que nadie las escuchara.

Una secretaria de Estado que, en tono más que inoportuno, defiende que los agresores sexuales que son excarcelados o que ven reducidas sus condenas son pocos

Una delegada contra la violencia de Género que afirma no detectar ninguna situación de alarma ante los numerosos asesinatos de mujeres durante el mes de diciembre…

Y, para acabar de arreglarlo, lo peor: un vicepresidente de la Junta de Castilla y León que preocupado -según dijo- por la baja natalidad de su región, decide invitar las mujeres que han decidido interrumpir su embarazo a escuchar, a través de un ecógrafo, el latido del feto (al que el vicepresidente se refiere como “su hijo”). “Podría ser disuasorio del aborto para muchas mujeres” -dice el vicepresidente, zafio e indocumentado.

Así que las mujeres, en este último caso, vuelven a ser consideradas estúpidas, ignorantes o irresponsables. Como si una mujer que decide interrumpir su embarazo no supiera que en su vientre hay latido fetal. Como si necesitáramos a un vicepresidente que nos abriera los ojos y nos mostrara el buen camino.

La verdad es que resulta agotador comprobar que, a pesar de todo lo avanzado, no podemos relajarnos ni un minuto. Y la irrupción de VOX en la política española es una llamada de alerta que no debemos menospreciar.

La extrema derecha es la representación misma del peligro de involución que pueden sufrir nuestras aún frágiles conquistas.

Es humano pensar que, tras siglos de lucha contra el patriarcado y el machismo, el retroceso es imposible. Pero lo cierto es que en muchos países del mundo se está produciendo una regresión paulatina de los derechos de las mujeres. Algunos nos pillan lejos - y en ellos el sufrimiento de las mujeres es insoportable - como Irán o Afganistán. Pero otros están dentro de las fronteras de la Unión Europea, como Hungría o Polonia.

Retroceder no sólo es posible sino que forma parte del proyecto político de la derecha radical europea. Esa es una buena razón para no bajar nunca la guardia.

El machismo no es sólo un defecto de algunos hombres, sino que forma parte de una cultura profundamente arraigada en el cuerpo social. Para las mujeres significa una barrera a su desarrollo vital, su seguridad y su libertad.

La nuestra no es una revolución pacífica, como a veces se ha proclamado. Las víctimas se cuentan por cientos de miles en nuestro país. Son las asesinadas por sus parejas, las que tiemblan cuando escuchan la llave de su marido abriendo la cerradura de casa, las agredidas sexualmente todos los días, las que son vejadas en su trabajo, las que son coaccionadas cuando van a abortar, las que tienen miedo cuando salen de noche o tienen que entrar en el despacho de su patrón.

Son tantas que representan un verdadero desafío para un Estado de Derecho avanzado como el nuestro. Lo inteligente, para quiénes creemos en la igualdad, es convocar al país a un gran pacto político y social que asegure los derechos adquiridos y se comprometa a hacer más y mejor en el camino hacia la igualdad entre mujeres y hombres. Para esa tarea sobran los exabruptos y los sectarismos y también las soluciones-milagro. Acabar con el machismo será largo y será arduo.

Por encima de todo es imprescindible combatir, con toda energía, a los enemigos de la ley, a los que no han entendido que las mujeres españolas ya hemos decidido ser libres y no vamos a permitir ni un paso atrás.