Ciudadanos y la maldición de Babel

Ciudadanos y la maldición de Babel

EFEInés Arrimadas y Edmundo Bal, en el Congreso de los Diputados

Las encuestas, todas las encuestas, dan a Ciudadanos entre 0 y 1 diputado (Madrid) para las próximas generales. Eso si el agónico partido llega a esa cita. Para las anteriores (autonómicas y municipales) la cosecha de Ciudadanos se aproxima a cero antes de conocer donde logrará formar una lista para concurrir. O que tiene por delante Ciudadanos es un cierre ordenado o desordenado, algo suficientemente conocido por los casos de UCD CDS, UPyD y varios cientos de partidos de poco vuelo.

Ciudadanos aspiró a ocupar el liderazgo del centro derecha con pretensiones de partido de gobierno, aspirante a la Moncloa. Pudo apostar por ser un partido bisagra (al modelo de los liberales alemanes) pero les pareció poco, pretendían desplazar al PP y competir con los socialistas. Nada de eso se ha cumplido, fracasada el año 2018 la coalición con el PSOE de Sánchez para un gobierno de coalición (sus escaños sumaban suficiente) la función social de Ciudadanos en la política española se ha ido diluyendo con el paso de los meses en un proceso tan fatal como imparable.

Sus nueve escaños actuales en el congreso no sirven para nada, ni siquiera los socialistas les reclaman (pagando peaje) cuando andan en apuros para sumar una mayoría coyuntural. Y los ayuntamientos donde gobiernan en coalición con el PP (con Madrid como principal escaparate) el futuro de ese acuerdo es improbable.

En esa pendiente a la baja no se les ha ocurrido otra medicina que la confrontación interna, la peor de las recomendables. Nada castiga más el elector que la pelea interna por el liderazgo y la bronca entre los afines. Pues en eso ha devenido el partido que presume de centrista, liberal, tolerante y componedor.

La candidatura a jefe de partido de Edmundo Bal se cimenta en la pelea con Inés Arrimadas a la que quiere mandar al baúl de la breve historia del partido que, por azar, empezó a presidir un prometedor Albert Rivera que pronto erró en todas las apuestas relevantes. Su sucesora tampoco ha mejorado en sus apuestas estratégicas. Su última posición: me retiro si lo hace Edmundo Bal, es el mejor indiciador de lo perdida que anda esta gente y de la orfandad de los cientos de militantes con cargo que no saben si plegar o apuntarse a otra marca para continuar.

La liquidación de Ciudadanos, antes o después de las elecciones de mayo tiene importancia para la composición de la oferta electoral y de las posteriores alianzas necesarias, inevitables, para gobernar. El PP aspira a que desaparézcala marca para reducir las opciones ala derecha y el centro y los socialistas aspiran a que dure para que sean votos a la basura que no cuenten ara la asignación de electos.

Mientras en la sede de Ciudadanos algunos afilan el lápiz para calcular hasta cuando duran los recursos para mantener abiertas las oficinas y pagar los sueldos de los empleados. La liquidación de los partidos fracasados siempre ha sido agónica, y la de ciudadanos tiene mala pinta. La maldición de babel cursa con confusión de lenguas, en este caso de candidatos.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.