China, bravucona e hipócrita

China, bravucona e hipócrita

EFESanitarios de un hospital en China

Las autoridades chinas han amenazado con tomar medidas contra los países que impongan restricciones a la entrada de sus ciudadanos, es decir, India, Japón, Italia, España, Francia, etc...

La ira y la hipocresía china son propias de las grandes potencias endiosadas con su peso, político o económico, en el tablero mundial. Ya es inocultable que el levantamiento de las restricciones sanitarias en el gigante asiático ha traído un estallido sin precedentes del Covid . Hospitales saturados, enfermos en los pasillos y en los aparcamientos, multiplicación de las defunciones, atasco en los crematorios, etc... Un directivo de un hospital de Pekín cuenta que llegan a urgencias un mínimo del doble de casos que hace veinte días y estima que puede que el 70% de esa monumental urbe se vea afectada por la pandemia.

Simultáneamente, el gobierno chino continúa ocultando las cifras de fallecidos o facilita cifras grotescas. Como sarcástica guinda la información sobre decesos y contagios es sustraída del ministerio competente y será proporcionada por otro organismo UNA VEZ AL MES.
Parece normal que en muchas naciones se vea con suspicacia la llegada de ciudadanos chinos y se anuncia que no podrán embarcarse en un avión con destino a esos países sin un test reciente que de negativo.

Esto resulta una afrenta para los dirigentes chinos. ¿Cómo es posible que se haga esto a los nacionales del país que va a ser el más importante de este siglo? ¿Cómo Occidente tiene el desparpajo de criticar a China cuando cerró fronteras y ahora cuando hace lo contrario eliminando las restricciones?

La hipocresía de los chinos no tiene límites si examinamos la reciente historia. Llevan casi tres años cerrados al exterior sin dar visados turistas. A la gente que se permitía entrar se les imponía cuarentena si mostraban síntomas. Aún ahora, con la apertura, se exigen tests que prueben que no se es portador de virus. Por si faltaba poco, portavoces oficiales y medios de comunicación chinos llevan dos años tratando de mostrar al mundo que ellos, su sistema político, han sido capaces de domar la epidemia mientras que en los páramos capitalistas las muertes se contaban por miles y miles. En otras palabras, China estaba más capacitada para luchar contra una emergencia que cualquier podrida sociedad capitalista, léase Estados Unidos.

Los hechos, sin embargo, han resultado tercos. El sistema chino ha sido incapaz de convertir al país en un paraíso invulnerable ante el virus. Hay que sentirlo pero es la realidad y la propaganda china, el sacar pecho, se desploma. Resulta trágicamente ridícula.

Por otra parte, es lamentable que pueda haber medios occidentales que se solacen en estas fechas con las tribulaciones chinas. Sin embargo las autoridades de ese coloso tendrían que reflexionar sobre dos puntos: primero que ellas empezaron disfrutando con el mal ajeno y tratando de explotarlo políticamente. Segundo que ellas, en época de desdichas, siguen ocultando las cifras. Esa es una diferencia entre un sistema totalitario y una democracia. El grado de transparencia es infinitamente mayor en la segunda. Lo que la hace superior.

Sobre el autor de esta publicación

Inocencio Arias

Andaluz, es un veterano diplomático con más de cuarenta años en la profesión y que ha ocupado cargos importantes en el Ministerio de Exteriores con los tres gobiernos anteriores de la democracia.

Ha sido, curiosamente, Portavoz Oficial del Ministerio con la UCD, el PSOE y el PP amén de Secretario de Estado de Cooperación (segundo cargo del Ministerio) con el PSOE de F. Gonzalez y Embajador en la Onu con el PP de Aznar, etc.

Fue durante dos años Director General del Real Madrid. Ha sido profesor en la Complutense y en la Carlos III.

Ha colaborado profusamente en varias publicaciones, radio… y publicado tres libros: “Tres mitos del Real Madrid”( Plaza y Janés), ”Confesiones de un diplomático”(Planeta) y recientemente con Eva Celada “La trastienda de la diplomacia” (Plaza Janés) que ha agotado en poco tiempo tres ediciones.

Es seguidor del Real Madrid y forofo de Chejov, Mozart y Di Stéfano.