Ayuso se la juega en la sanidad

Ayuso en el Club Siglo XXI

EFEIsabel Díaz Ayuso en una conferencia del Club S.XXI

Una de las bazas electorales de Ayuso en Madrid ha sido su habilidad para concitar a su favor el “antisánchez” que anida en demasiados electores. Ella lo sabe y los socialistas también. De manera que los unos lo atizan y los otros tratan de mitigarlo, de fijar otros marcos. Entre esos otros marcos la “sanidad” es de los más prometedores. Durante la pandemia las responsabilidades se repartieron entre ambas administraciones, la nacional y la regional y, seguramente, Ayuso obtuvo ventaja con su estrategia de “abrir” frente a la de “confinar” atribuida a Sánchez. Todo demasiado simple, pero bastante efectivo por emocional.

La sanidad es un asunto demasiado importante como para convertirlo en “marco”, pero también muy goloso como para no hacerlo. La sanidad madrileña es responsabilidad, para lo bueno y lo malo, de la Comunidad, de Ayuso, que tiene difícil endosar sus problemas a la Moncloa o al ministerio. La izquierda lo sabe y se ha sumado al malestar de los profesionales sanitarios como a un clavo ardiendo. Nada excepcional, es tan lógico como legítimo y va a depender de cómo Ayuso y su equipo gestione la crisis sanitaria para que los efectos electorales sean decisivos en mayo.

La manifestación del domingo fue efectiva y contundente; mucha gente, muchos sanitarios. Cierto que con todo el apoyo de la oposición y su capacidad para movilizar la calle. Pero también es cierto que los sanitarios están enfadados con razón, y que sus protestas tienen apoyo social porque son muchos los ciudadanos que utilizan la sanidad y que quieren el mejor servicio, cada año mejor, y que la curva de mejora es muy empinada, muy exigente.

Los ciudadanos no quieren colas, ni listas de espera, ni teléfonos que no contestan, ni citas que no llegan. Todos los gobiernos han alardeado de una sanidad pública eficiente, de las mejores del mundo. No es incierto, pero tampoco tan obvio como pretenden. La situación de los profesionales es muy precaria en casi todo: en efectivos, en retribuciones y en organización. Por todas esas precariedades había muchos manifestantes el domingo y la señora Ayuso haría una pésima lectura de los hechos si no es consciente os esos males existen y que por esos males la van a medir y pesar los electores en mayo.

El gobierno de Madrid tiene algunas bazas en su mano, puede mejorar la situación, escuchar, atender y proponer. Dispone de recursos para incrementar los presupuestos para la Sanidad, incluso proponer ahora un programa especial de refuerzo de las actuales plantillas y de las retribuciones. Para eso hay que dar de la lado a la arrogancia, a las conclusiones simplistas y a las acusaciones exculpatorias. Claro que hay política en la sanidad, ¿dónde no? Tanta política como merece uno de los temas que preocupan a la ciudadanía. A estas aturas Ayuso va perdiendo en la sanidad por sus propios errores de cálculo.

Sobre el autor de esta publicación

Fernando González Urbaneja

Nacido en Burgos en 1950, licenciado en Ciencias Políticas y titulado en Periodismo.

Desde 1999 hasta el año 2006 profesor asociado del departamento de Historia Económica en la Universidad Carlos III.

En la actualidad es colaborador habitual de los diarios ABC y otras publicaciones. Desde noviembre de 2003 a diciembre de 2011 preside la Asociación de la Prensa de Madrid y desde abril del 2004 hasta septiembre de 2008 Presidente de la Federación de Periodistas de España (FAPE).

Autor de los libros “Rumasa” (Planeta, 1983); “Banca y poder, la pasión por ser banquero” (Espasa Calpe, 1993); “Ética en la empresa informativa” en “Ética y empresa, visión multidisciplinar”, (Fundación Argentaria-Visor, 1997).

El Gobierno le designó en mayo de 2004 como miembro del comité de expertos para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado.

Actualmente es Decano del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Antonio de Nebrija.