La paloma azul de Las Ventas

Es ya una vieja conocida de los aficionados. De los que fueron ayer y antier a los toros en Madrid. Se posa en el ruedo desde mucho antes que los toreros hagan el paseíllo. Va de acá para allá, a pequeños saltitos, sobre los granos de la fina arena de miga que se apelmaza en el círculo ocre de sesenta metros de diámetro. Es guapa y fina, con un plumaje azul zurita que se recoge sobre las alas y se esponja en el buche. Da gloria verla, picoteando sin cesar el milagro de un maná que el ojo humano no percibe. No cesa me meter el pico en el suelo, con precisión relojera. Da unos pasos con sus patitas de alambre, y ¡pin!, se mete algo para dentro, apenas en un segundo, ¡pin!, otro. Y en seguida, ¡pin!, otro más. Es una paloma. Una paloma torera que debe haber sacado abono en Las Ventas. Una paloma azul. O, al menos, de ese color me pareció su plumaje.

Esta connivencia entre la fiesta de los toros y las palomas no es novedad. A la plaza de toros de Algeciras se le llama así, Las Palomas, porque, hace muchos años, el lugar en que se halla el precioso coso estaba ocupado por un acuertelamiento, en el cual, unos oficiales castrenses expertos en el arte de la colombofilia utilizaban palomas mensajeras para pasarse información secreta  de un lado al otro del Estrecho; o sea, una red de espionaje con palomas en acción, en vez de los drones modernos. Para entendernos: era como el CNI de ahora, pero más barato. Y, también, oí muchas veces a uno de los contertulios taurinos de mi padre, en las noches claras del verano de Matapozuelos, esta sentencia: yo, de toros, sé más que la paloma azul. Me he pasado toda la vida intentando averiguar quién era esa dichosa paloma azul, tan sabia en cuestiones taurinas… y sigo sin saberlo. Era como la de la novela de Emilia Pardo Bazán titulada precisamente La Paloma Azul, fruto de la imaginación.

Ayer, sin embargo, caí en la cuenta de que algo de verdad debe haber en el caso de las palomas azules, porque la de Las Ventas, lleva dos días (dos tardes) que no quita pico de la arena ni ojo a lo que ocurre en su derredor. Bien mirado, ¡qué buena informadora taurina sería esta paloma! Es, desde luego, la que más cerquita estuvo de toros y toreros. Apenas a unos pocos metros. Solo levantaba un breve vuelo, como mucho de un par de metros, cuando sentía a su vera el frescor del revoloteo de un capote. Los novillos, los novilleros y demás intervinientes en la lidia, apenas la importunaron. Así que, tomando para mí el aserto del contertulio de marras, ¿quién mejor que la Paloma Azul para contar  lo ocurrido ayer en Las Ventas, sobre la caliente arena de su ruedo? Pues aunque no se lo crean, hasta la mesa de mi ordenador han llegado sus notas, perfectamente caligrafiadas: Transcribo:

La novillada de Fuente Ymbro estuvo muy bien presentada y fue, en líneas generales, excelente, con tres novillos de nota, de muy alta nota, por su bravura, casta y nobleza, en proporciones que, en su momento, se matizarán: los lidiados en primero, tercero y quinto lugar; segundo, más hecho de carnes, se dejó torear por el pitón izquierdo y planteó serios problemas por el derecho; el cuarto, también fue noble, pero de escaso viaje, terminó acobardado y el sexto, que blandeó ligeramente, fue devuelto precipitadamente a los corrales. Salió en su lugar un sobrero de El Cotillo, absolutamente inválido y también devuelto, y a continuación otro remiendo de Hato Blanco, grande y basto, que no tuvo continuidad en las embestidas y fue a menos durante la lidia. La Plaza se cubrió en sus dos terceras partes y los novilleros mostraron muy plausibles cualidades, cada cual dentro de su personal concepto del arte de torear. El portugués Juanito, le plantó cara al muy bravo novillo que rompió Plaza, un utrero musculado que empujó fieramente en varas y fue a menos en los siguientes tercios, llegando a la muleta con un puntito de genio defensivo, que no es sino la consecuencia de la casta brava, cuando esta se revoluciona. Es verdad que fue a menos y que se desplazó mejor por el lado izquierdo, pero se vio a un fuenteymbro legítimo, de los que tienen mucho que torear. Y Juanito le dio fiesta, ¡vaya si se la dio!, sobre todo en dos tandas de naturales de cintura rota, brazo extendido y muy encajadas zapatillas. Otra con la derecha también le salió bordada, ya cuando el novillo se sintió podido y se puso remolón. El pinchazo y la estocada trasera, sin puntilla,  precedieron a una fuerte ovación de reconocimiento. Al cuarto, lo toreó de frente a la verónica, con el compás muy abierto, a la manera clásica. Fue éste un novillo noble, de escaso viaje (más largo por el pitón  izquierdo) que acabó la faena al límite de fuerzas y de ánimo para embestir. Lo mejor de Juanito, unos naturales y las bernadinas finales, que acogotaron al torillo, al punto de que se echó al segundo pinchazo. Este hico está preparado para dar el salto al rango superior. Pablo Mora hubo de zafarse de las aviesas intenciones por el lado diestro del segundo novillo. Por ahí cazaba mariposas, incluso las del delantero de la chupa, si las tuviere; pero por el izquierdo permitió contemplar el temple que imprime a su toreo el mozo de Moralzarzal. Excelentes dos tandas de naturales. Media estocada y a esperar al quinto. Fue este un precioso fuenteymbro, fino de cabos, de perfiles genuinamente jandillanos y, por si fuera poco, de un espectacular pelaje: negro bragado, meano, girón y calcetero (esta vez, impecable la descripción de los veterinarios en el programa de mano). Tomó el novillo la muleta de Mora hocicando en el viaje y codicioso en el empeño. Pablo inició la faena sin probaturas, con parsimonia, cuajando tandas de naturales de excelente trazo y dos en redondo, con la mano derecha, ligadísimas, ceñidas y de limpieza impecable. Magnífico el novillo, de gran nobleza y superior el novillero, a quien el público castigó implacablemente, sin ton ni son. Cuando en esta Plaza se matrimonian la ignorancia y la protervia, se producen estas lamentables situaciones. Mató Pablo de un estoconazo de rápido efecto y la protervia se adueñó del ambiente. Ni siquiera le pidieron que diera la vuelta al ruedo. Por mi parte, creo que se ganó la oreja. Y yo se la concedo, sin remilgo alguno, aunque no valga para nada. Y, por último, el otro madrileño en liza, Francisco de Manuel, salió triunfador, si pasear ningún trofeo. El tercero fue el novillo de juego más espectacular de la tarde, porque cuajó dos primeros tercios sencillamente soberbios. Bravísimo de salida, salió disparado hacia el caballo de Juan José Leiro como una exhalación, y aunque el piquero le bajó los humos, después el novillo le bajó a él de la silla de montar con un certero derrote. Se ve pocas veces pelear en varas con esa alegría y con ese poder, dos cualidades que volvió a derrochar en el segundo encuentro con caballo y caballero, estrellando a ambos contra las tablas. Después, en banderillas, se arrancó como un tren al novillero, obligando a de Manuel a ganarle la cara, alzar los brazos y asomarse al balcón como los grandes rehileteros. Fueron tres pares excelentes, todos al cuarteo, clavando en lo alto del morrillo, es decir, en la boca del volcán que andaba por el ruedo. Fue la única vez que tomé el olivo y me subí hacia la andanada. ¡Qué raza y qué pies, los del ejemplar de Ricardo Gallardo! Tanto esfuerzo, tanta exhibición y tanta entrega, derivaron en un progresivo agotamiento del animal. La lava se fue apagando. No obstante, un comienzo de faena doblándose por bajo y dos primeras tandas sobre ambas manos, permitieron mostrar al público la calidad de este novillero, que ya es uno de los gallitos de su escalafón. Mató de Manuel al volcán de pinchazo y estoconazo espectacular. Hubo petición de oreja y dio la vuelta al ruedo. Por las contingencias descritas, salió Francisco a parar a tres novillos más, el último de los cuales, con el hierro de Hato Blanco, que llegó a la muleta soltando la cara y bajando el ímpetu de la embestida paulatinamente. Lo mejor, de nuevo, el comienzo por bajo de la faena y algunos muletazos sueltos. Mató de pinchazo feo y estocada y le volvieron tocar las palmas. Pocas, porque el público empezó a salir de naja para sintonizar con el derby entre los dos equipos más representativos del Madrid futbolero. Yo también levanto el vuelo, que soy paloma cumplidora y tengo tajo en el Bernabéu. A ver qué pillo.