Remedín

Escribo cuando Valladolid amanece con la friura de los inviernos de toda la vida. Escribo cuando me acabo de enterar –por esos raros acasos que alían a la informática con viajes ineludibles y acaban esquivando las noticias– de la muerte de una persona muy querida. Escribo, pues, con una doble consternación: la de haberme enterado […]