¡Si Goya levantara la cabeza!

Tengo que reconocerlo y manifestarlo: soy un impenitente receloso de las corridas goyescas. Me parecen una fanfarria sin demasiado contenido. No me ponen. Así que la de ayer en Valladolid ya, de entrada, no me despertaba especiales apetencias, sugerencias o atractivos; antes al contrario, me parecía un contrasentido. Las corridas goyescas –como tantas otras ocurrencias […]