En el día de hoy

La Real Maestranza de Sevilla |

En el día de hoy, 18 de diciembre de 2014, la fiesta de los toros tiene una cita histórica en Sevilla. En el día de hoy,  los gremios que la integran y eso que llaman los estamentos que la rigen, deben peregrinar hacia el faro del giraldillo,  Despeñaperros abajo, porque la situación que alborea cuando el 15 asoma por la esquina del nuevo año no es que sea peregrina -extraña- sino de una extraordinaria gravedad. De extremaunción. Vayan pues, en buena hora, y en buen día. Pero vayan con la mente abierta y las ideas claras; porque si los peregrinos van con la chaira en la faltriquera para defender, cada cual, su honrilla, su función, su stablishment o su puchero, estamos perdidos. En el día de hoy, la fiesta de los toros tiene fiebre alta, altísima, y está postrada en el lecho del dolor, de la doliente cama que le han hecho durante más de medio siglo los mismos -y sus herederos- que hoy arriban en Sevilla con el báculo y la calabaza. Deben saber que, entre todos, le hicieron  la petaca y la dejaran abandonada a su suerte  a la buena de Dios. Pero Dios no está para estas cosas.

Estas cosas han de resolverlas quienes conocen perfectamente el diagnostico y su farmacopea: los que crearon el virus y propiciaron la infección. No la dejen, pues, tirada una vez más, por la cerrilidad interesada de unos y otros, ni conviertan su cama en la de Procusto, y la sometan a la última de sus torturas. Porque no hay tortura mayor que la del gota a gota de la sinrazón.

Vayan preparados para dejarse pelos en la gatera. Esta Fiesta necesita un cambio estructural definitivo y una bajada de costes implacable. Que nadie piense que estas bajadas son de pantalones, porque entonces volveremos a la pelea unilateral, infranqueable e imposible.

Estas cosas son asuntos del común que el paso del tiempo ha deteriorado, hasta alcanzar niveles de degradación  insospechados, porque quienes las crean y las soportan -todos, profesionales y público en general- estaban en la creencia de que la fortaleza física de este espectáculo insólito y magnífico era indestructible. Y, ya ven, todo es perecedero, máxime si hay otros factores externos que en vez de alentar o abstenerse, se empeñan en agravar el mal por el estúpido progresismo de nuestros recién llegados a la política o por el acoso descarnado de quienes ni saben, ni huelen ni entienden. Lo tenemos crudo. Escribo así, deprisa y corriendo, este llamamiento a la cordura, y sobre todo a la  conciencia de quienes se van a reunir en la Venta de Antequera de Sevilla, al toque de rebato del campanario ganadero.

En el día de hoy, 18 de diciembre de 2014, nuestro queridísimo Paquito Cano cumple 102 años. Démosle un buen homenaje. En el día de hoy, nuestra Fiesta se la juega. No jueguen con ella.