Sin intención de matar ilusiones

Reconozco que tengo una especial predilección por los novilleros. Probablemente, sean los culpables de mis primeros ancestros taurinos, los culpables de mis primeras emociones, la gente que me inculcó cuán maravillosos con los primeros triunfos y cuán amargas las primeras decepciones; los genuinos porteadores de esa cosa tan intangible como placentera que es la ilusión. […]

Sin ánimo de matar ilusiones

Reconozco que tengo una especial predilección por los novilleros. Probablemente, sean los culpables de mis primeros ancestros taurinos, los culpables de mis primeras emociones, la gente que me inculcó cuán maravillosos con los primeros triunfos y cuán amargas las primeras decepciones; los genuinos porteadores de esa cosa tan intangible como placentera que es la ilusión. […]

Como el Atleti

Eran las diez en punto en todos los relojes –las diez en sombra negra de la noche—cuando Alberto Lamelas seguía porfiando con el estaquillador de la muleta tomado con la mano izquierda ante último toro de la soporífera y lamentable corrida. A esas alturas del festejo, ya no sabía uno a ciencia cierta cuantos toros […]

Como el Atleti

Eran las diez en punto en todos los relojes –las diez en sombra negra de la noche—cuando Alberto Lamelas seguía porfiando con el estaquillador de la muleta tomado con la mano izquierda ante último toro de la soporífera corrida. A esas alturas del festejo, ya no sabía uno a ciencia cierta cuantos toros habían aparecido […]